Kadavar en The Roxy: Larga vida al rock pesado

Crónicas
Kadavar en The Roxy: Larga vida al rock pesado
Texto: Carlos Noro | Fotos: José Becerra

Junto a Monovision y Güacho como invitados los alemanes dieron un show inolvidable. Entrá y vas a saber por qué.

Hace mas o menos tres años cuando Kadavar visitó The Roxy Live en un show en el que literalmente se bajaron del avión y tocaron, titulamos la reseña Sin inventar nada. Allí había pocas críticas, por el contrario la idea era destacar la impronta de rock pesado que el trío Alemán defiende a rajatabla. En aquel momento todo pasaba por rememorar viejas épocas no vividas, pero si escuchadas. Es evidente que Sabbath, Hendrix, Cream, Grand Funk y miles de otros circulan en la venas de los germanos. Lo que no es tan evidente es lo que, para bien, lograron hacer con aquello.

La primer gran sorpresa de la noche tuvo que ver con el sonido. Si el inicio con “Skeleton Blue” hizo dudar algo sobre como sonaría la banda en vivo, la habilidad del sonidista alemán (un verdadero crack) para acomodar todo rápidamente fue sorprendente. A partir de ese momento la mezcla fue clara y transparente, lo que hizo que cada instrumento se escuchara a la perfección y cobrara protagonismo en función de las necesidades de cada canción.

En este contexto y sin temor a exagerar Christoph “Lupus” Lindemann, Christoph “Tiger” Bartelt y Simon “Dragon” Bouteloup, fueron literales en cuanto a su manera de pararse en el escenario en lo que lograron a lo largo de la noche. Una línea de tres bien pareja (curiosamente la batería de “Tiger” se ubicó bien adelante a la altura de sus compañeros) sirvió para que cada quien encontrara su espacio sin ningún tipo de problemas. En ese punto canciones como “Living in your head”o “Black Sun” por mencionar algunas, fueron explosiones rockeras, psicodélicas y llenas de fuzz generando distintos estados mentales que dieron cuenta de la diversidad de un trío que sabe lo que quiere y como lograrlo: vive, respira y siente rock pesado y eso se nota.

En este punto “Die baby die” tuvo algo de todo esto que hablamos y sirve de muestra gratuita de lo que pueden dar los germanos. El bajo hiper distorsionado de Dragon, la melodía impecable de Lupus desde de la viola, su voz bien vieja y aguardentosa y fundamentalmente el aporte de Tiger detrás de la batería crean un todo que acá es mayor que la suma de las partes. Si en la anterior visita decíamos que este último nos recordaba a Ginger Baker, en esta firmamos sin problemas la comparación. Gran parte de lo que sucede a nivel sonido recae en su golpe seco, contundente y decidido, lo que permite, en especial a Lupus la posibilidad de experimentar con pedales, ruidos y sonidos. Sus caras y gestos son un espectáculo en si mismo y aportan buena onda a un grupo que la tiene por naturaleza. Su canciones jamás defraudan y a esta altura tienen una variedad que hace que el show sea dinámico y entretenido.

Tal vez por eso no resulta extraño que el trío pueda pasar del doom Sabbathico “Forgotten Past” a embarcarse en una improvisación de alto vuelo en la genial “Purple Sage”. A lo largo de la noche los climas son bien variados sin por ello perder conexión. En cada canción logran, con una perfección absoluta y una prolijidad admirables, mostrarnos alguna cara de su identidad. Tres canciones de cierre “Thousand Miles Away From Home”, “All Our Thoughts” y “Come Back Life” sirven de cierre de una noche perfecta. Pasaron tres años y los alemanes volvieron para demostrar su crecimiento. Con shows como estos, no hay quien los detenga. Inolvidable.

Antes: Monovisión y Güacho encendieron motores.

De alguna manera, cada uno de los soportes supo aportarle algún condimento interesante a la noche. Los primeros Pil del Villar (voz & guitarra), Lucho Salamanco (guitarra y teclados), Eze Cavoti (batería) y la sorpresa de Gori de Fantasmogoria en bajo propusieron un show en la potencia rockera, se mezclo sin problemas con algo de blues y alguna sensibilidad pop que no desentonó para nada en la propuesta general del grupo. Lo cierto es que, por lo visto en vivo, apuntan a construir canciones gancheras que los sitúen en el contexto del hardrock y que tengan alguna sutil referencia al sonido setentoso. “Recuerdos del futuro” y “Salvense quien pueda” fueron dos ejemplos concretos de esto que hablamos. Lindas canciones que elevan la temperatura rockera. A seguirlos.

Es indudable que los platenses de Güacho vienen creciendo a pasos agigantados y Volumen III: La persistencia de la memoria es una muestra cabal de la épica psicodélica que proponen. Su set centrado en algunas canciones de aquel disco como “Dias Pasados”, “Problemas sin solución” mezcladas con algunas de sus dos volúmenes anteriores sonó tan contundente como viajero. Sin lugar a dudas verlos en vivo en una experiencia introspectiva más que interesante para quienes quieren dejar viajar su mente. No fallan. 

, , ,