Rock pesado, latino y bailable

Reseñas | Montaña Eléctrica “Selvas y Trópicos”. Fauna Records & Blander Records. 2017
Rock pesado, latino y bailable
Texto: Carlos Noro

Montaña Eléctrica va hacia un camino que pocos se animan por lo arriesgado: el de incorporar a un sonido rockero influencias latinas que suenan a Santana, que recuperan cierta psicodelia blusera latinoamericana de los sesentas / setentas, pero que también tienen el calor, la onda y el groove del caribe. Entonces dentro de este universo que en algunos momentos podría emparentarlos a propuestas como la de Los Espíritus (tal vez estos últimos experimentando más por el lado de la percusión mientras Montaña... enfatizando la presencia de los vientos), la diversidad de sonidos que surcan las canciones es una característica distintiva. El autodenominado Kinteto Latino Matias Carranza - Voz, Guitarras Eléctricas, Acústicas y Textos, Nicolas Granado - Bajo Eléctrico, Matias Lombardo - Batería y accesorios, Matias Oliveira - teclados , órganos y sintetizadores, Leonel Calo - Saxo Tenor; va literalmente prestándose el protagonismo según la demanda simbólica y musical que propone cada canción, lo que da como resultado una interesante alquimia de sonoridades.

Si bien la presencia de la guitarra es el leit motiv que une todas las canciones principalmente porque se percibe que por detrás de ellas hubo algún tipo de origen acústico, lo que ella puede lograr depende y mucho de la interacción con el resto de los instrumentos. Entonces “Los Metros (Un diablo mas) hace que el Wah Wah se hermane con lo vientos y genere una intensidad más que interesante. Un “Ejército de Ciegos” incorpora teclados a lo hammond que funcionan como una cita directa a la sonoridad de los setentas y “Mujer Fuego” es una especie de ensayo de blues en donde se percibe la comodidad de la banda a la hora de emprender ese tipo de sonoridades.

Con letras que apuntan ciertos temas recurrentes de la psicodelia (la relación con la naturaleza, el despertar de la conciencia y la descripción de amores cotidianos), tal vez sea “Plaza Constitución” la encargada de romper la lógica, principalmente por su referencia a lo urbano. “Que triste no poder escapar, de tu Gris Ciudad”, repite con insistencia y desemboca en una gran solo de los vientos. La sensación es que este podría ser un gran camino a seguir para el grupo.

Si al principio hablábamos de la relación de Montaña Eléctrica con lo latino, tal vez sea la última parte del disco sea la que mejor define este logro. Si bien “Trópico de Capricornio” lo insinúa desde lo musical (la línea vocal se percibe demasiado forzada), “Jazzinto” lo explota con maestría invitando literalmente a bailar al son de la canción. “La semilla” es otro gran intento de psicodelia latina y muestra la identidad de la banda, al igual que “Oda a mi negra” en la que la percusión del Francisco Paz se torna imprescindible para generar una suerte de psicodelia bailable que resuena a cuba pero con aroma lisérgico. Tal vez el cierre con “Trópicos”, una especie de jam latino sea una gran muestra de que caminos la banda seguirá en el futuro. Montaña Eléctrica se arriesga frente al qué dirán y tal vez termine haciéndole mover la pata a más de uno. Seguramente el resultado serán más caras y cuerpos alegres que tristes.