Festival Manija Metal en Groove: Pasado, presente y futuro fundidos en un abrazo.

Crónicas
Festival Manija Metal en Groove: Pasado, presente y futuro fundidos en un abrazo.
Texto: Pablo Tassart

Finalmente se vino la primer edición de este festival que propone reunir la tradición, con el presente y el futuro de la música pesada. Esta vez Horcas, Claudio Tano Marciello, Avernal, Against, No Guerra, Transmutar. Aquí nuestra crónica

El viejo Claudio Marciello termina extenuado una de sus apiladas memorables en la guitarra. Y con emoción dedica unas palabras: “Que bueno que haya tanta gente. Que bueno que haya nuevas generaciones que sigan con esto del metal pesado argentino”.

Quizás sea esa la mejor conclusión de la jornada: que una leyenda del metal dedique unas palabras de aliento y alegría a las nuevas juventudes que siguen apostando por las camperas de cuero y las melenas al viento.

Porque además de CTM, la jornada del viernes en Groove la cerraron los también los eternos Horcas pero abrieron una selección de nuevas promesas como Transmutar, No Guerra, Against y los ya experimentados Avernal.

Y vale decir que las primeras bandas fueron algo mas que simples soportes. Con un muy buen sonido, todo el despliegue de luces y una concurrencia para nada escasa los Transmutar pisando la diez de la noche estaban cerrando su set. Hard rock con toques modernos en su cantante, mantuvieron a la monada entretenida que observó tranquila pero respetuosa. El cierre primero con el cover de riff “Que sea rock” para luego invitar a la cantante Leticia Lee (antes Camus hoy con carrera solista), fueron su momento destacado.

En segundo término, los No Guerra vinieron a patear el tablero con su tripleta demoledora de guitarras y thrash sin vueltas. Levantaron a la monada automáticamente con una pared de machaques y una energía notablemente más arriba de como venía la noche. Lo suyo no es el virtuosismo sino el poder. Sería una tontería pedirles que reinventen la pólvora, por eso cuando su propuesta parecía comenzar a repetirse o caer en algunos lugares comunes, su entusiasmo y arengas hacían que la máquina avance. Mezcla del Sepultura y Pantera de comienzos de los 90, recordaron cuando todavía muchos no conocíamos las insufribles sub clasificaciones groove- thrash-death-grindcore- etc, provocando la simpatía y los cuernitos arriba de los presentes.

El público de Against fue el primero en copar las cercanías del escenario. Hubo entusiasmo, hubo aguante, hubo una espera más prolongada de lo que se venia viviendo y un show más extenso de los esperado, pero no pareciera haber sido la mejor noche para su música. Si bien dejaron todo en el escenario, los problemas de uno de sus cantantes al principio y de la segunda guitarra parecieran haberlos dejado en jaque. Además, su propuesta nunca terminaba de elevar la temperatura. Su mejor herramienta es el agite, por eso no se entiende por qué cada vez que la pudrían y comenzaban a entretener, bajaban un cambio con voces melodiosas y guitarras gemelas, que, si bien intentaban punteos y riffs interesantes, al sonar tan limpias dejaban a la base algo desinflada.

Avernal subió al escenario con media batalla ganada de antemano. Cuentan entre sus armas su ultimo disco “Quimera de la perfección”, un elemento de destrucción masiva que no falla ni deja nada en pie a su paso. Maduros, seguros de su propuesta y con un baterista implacable. Una mención aparte merece su cantante, Cristian Rodríguez, con un caudal de voz que si no existiera habría que inventarlo. Son claramente LA BANDA del death metal argentino. Fue el primer grupo que llamó la atención de quienes a esa altura ya estaba claro habían llegado para ver los números de cierre. Pero sucede que la actualidad de la banda Quilmes es tal que no hay manera de que pasen desapercibidos por donde vayan.

Bien avanzada la noche el Tano Marciello subió al escenario para dejar en claro que lo que le importa es su nueva música y que todo lo demás le “chupa un huevo”. Su propuesta, desde lo musical, sigue los caminos del último Almafuerte. Hard rock entre Riff, ACDC o Deep Purple. Precisamente en los momentos en los que el teclado encuentra su lugar (no siempre lo logra) es cuando surge el parecido a los Purple. Las letras, como no podía ser de otra manera, hablan de autos, motores, rutas e ídolos populares como el Gaucho Gil.

Era la oportunidad para ver de qué se trataba lo nuevo del legendario guitarrista, y fue un gusto ver cómo, además de las esperables piruetas guitarrísticas, su banda hace buenas canciones de rock y encima el Tano se la banca sorprendentemente bien en la voz. Pero principalmente fue la oportunidad de sacarse el mal sabor de boca luego de tantos desbarranques del ex cantante de Almafuerte, su histórica banda. Una revancha poder ver a una parte de todo aquello todavía está entera, lucida y apostando a más.

Promediando el show del Tano ya no había muchas más sorpresas que esperar. Algún solo más, alguna arenga nacionalista. Groove no estaba a tope pero contaba con una muy buena cantidad de gente. Peladas y panzas convivieron en armonía con peinados modernos, bermudas y minifaldas apretadas, en una noche de confraternidad de diversas tribus metaleras y de metaleros de diferentes edades. Hubo grupos de chicas veinteañeras que se pasearon con todo su metal y femineidad sin esconder nada. Los varones mientras escabiaban y se divertían sin molestar. Todos conviviendo en paz. Un aire fresco se respira en la escena pesada, bienvenido sea.