Daniel Cavanagh en Ultra bar: Canciones despojadas

Crónicas
Daniel Cavanagh en Ultra bar: Canciones despojadas
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Ver a Danny Cavanagh en vivo tal vez tenga un objetivo concreto: revisitar las canciones de Anathema y encontrarlas en estado más sutil y minimalista. Seguramente esto justifica que el líder musical de los ingleses salga a girar por el mundo solo con su guitarra, varios pedales, un teclado y que él mismo elija tocar esas canciones por sobre las de Monochrome, su lindo disco solista que lanzó este año. No por nada promediando el show, destacó las diferencias de tocar en vivo con toda la banda y tocar solo. En los lugares más grandes hay gritos y efusividad. Aquí la cosa va por otro lado, por lo que el recorrido tuvo momentos más que interesantes.

Una de las dificultades que pueden llegar a tener las canciones de Anathema a la hora de reversionarlas en formato acústico o semi acústico es la de suplantar las capas de sonidos y efectos que proponen y que son parte de su identidad. Sabiendo esto, desde el principio Danny fue utilizando un recurso que maneja a la perfección: el de crear sus propias bases y loops en vivo para luego cantar sobre ellas. Este recurso, que se repitió durante toda las noche, tal vez tuvo su punto más alto en la dramática versión de “Lost Control” donde llegó a soltar todos los instrumentos y cantar las últimas estrofas sobre lo grabado, en un gran momento que dejo en claro su habilidad técnica y musical para crear climas. Más tarde “Fragile Dreams” y “Deep” fueron fieles exponentes de esa habilidad, en especial la segunda que sorteó con mucha eficiencia el desafío de reproducir el in crescendo de la canción. Fue una nueva versión tan potente y efectiva como la original algo que no es para nada menor sabiendo que este es uno de los clásicos de los ingleses.

Estoy contento. Siento que este es el lugar correcto para hacer esto, me gusta como esta sonando y ustedes son una gran audiencia”, dijo genuinamente antes de presentar “Ariel” escrita en Buenos Aires y que además es el nombre de su hija. La versión fue hermosísima y dio la pauta del buen humor del inglés que solo se perturbó mínimamente cuando el público, sentado en las mesas, quiso extender su protagonismo aplaudiendo, haciendo ritmo con alguna mesa o participando demasiado arriba con sus voces. “Untouchable, Part 2” y “Unchained (Tales of the Unexpected)” fueron las que más evidenciaron esta situación. En la primera hubo un gesto de silencio para que su voz se escuchara, en la segunda hubo otro puntual para que alguien deje de golpear la mesa. Más allá de eso las canciones funcionaron con normalidad e incluso algunas cuestiones sutiles como por ejemplo alguna desinteligencia con el sonidista del lugar (que hizo un gran trabajo) no afectaron a la normailidad del show

A la hora de sentarse en el teclado, “The Exorcist”, que luego se transformó en una inmensa versión de “One Last Goodbye” dio la pauta de lo bueno que hubiera sido escuchar más canciones de Monochrome. El nivel de emoción generado en la interacción de las dos canciones fue conmovedor, al punto de que no es descabellado imaginarse que pasaría si en futuras presentaciones Danny tomara el piano como eje exclusivo de su música. Es más, un mínimo problema técnico en el teclado hizo que luego de esto cambiara de planes y retomara la guitarra para empezar a recorrer algunos covers que aparecerían en distintos momentos a lo largo de la lista. Primero fue el turno de “Another Brick in the Wall Part 2” de Pink Floyd que tuvo una linda versión pero que más tarde fue superada por “Shine On You Crazy Diamond (Parts I-V)” que no estaba dentro del set programado. “Empecé a tocarla y como vi que estaban enganchados la seguí tocando” dijo Danny entre risas. El resultado fue más que interesante, más que nada a la hora de la re interpretación de la impronta Gilmouriana por el colorado.

Más tarde habría un recorrido por el rock inglés en su más amplio sentido. Dos buenas versiones de Kate Bush y Depeche Mode (“Running Up That Hill (A Deal with God)” y “Enjoy the Silence”) se mezclarían con dos interesantísimos pesos pesados. Por un lado The Beatles aparecería con “Tomorrow Never Knows” (“Una canción que tal vez no conozcan pero que es uno de las mejoras de la historia”, en palabra de Danny) que logró un interesante clima de psicodelia pop. A pedido del público sonaría “Wasted Years” de Iron Maiden en formato balada acentuando el clima de melancolía que propone la lírica de la canción. Todas fueron grandes momentos que intercalaron a la perfección con las canciones de Anathema. Fue un acierto incluirlas en el set.

El cierre sin bises. dio lugar a “Untouchable, Part 1” con toda la gente de pie y cantando a coro las estrofas en lo que fue una despedida acorde a un show que fue creciendo en intensidad. Danny Cavanagh pasó por argentina y trajo sus canciones. Podrá discutirse si hubiera estado bueno escuchar más canciones de sus discos solistas o si es exagerado incluir tantos covers en su set. Lo indiscutible que los que lo vieron en vivo no se fueron decepcionados y pudieron encontrarse con las versiones más despojadas de las canciones que disfrutan. Eso también es importante y no da lugar a reclamos. Bien por él.

 

, ,