Living Colour en Groove: Democracia musical

Crónicas
Living Colour en Groove: Democracia musical
Texto: Carlos Noro | Fotos: Sebastián DelaCruz

Aunque resulte exagerado Living Colour debe ser una de las bandas más democráticas que existen sobre el escenario. Decimos esto por una razón simple. Vernon Reid en la guitarra, Corey Glover en voces, Will Calhoun en batería y Doug Wimbish en bajo; saben tanto de su propia capacidad técnica como de la que expresan sus compañeros, por eso el show de los Neoyorquinos tiene una estructura clara que respeta el lucimiento de cada integrante. El resultado es un gran demostración de como el hard rock puede ser bien técnico, incluir en sí mismo una diversidad de estilos y por sobre toda la cosa no perder groove. De eso se trata la vida y obra de Living Colour.

Casi como un talismán el inicio del show, estuvo marcado por la invocación de un diablo protector o tal vez desatador de pasiones. Eso explica que “Runnin' With the Devil” haya sido la intro que derivó a que los músicos ya en el escenario, ejecutaran Preachin' Blues” de Robert Johnson (el blusero que cuenta la leyenda vendió el alma al diablo) mezclada con algunos fragmentos en guitarra de la propia “Who's That?”. Una vez hechas la pases con la entidad, el comienzo formal del fue para “Middle Man”, muy festejada más que nada por mostrar su groove caracterísitico. En estas primeras canciones la figura de Reid fue la que tomó más preponderancia. Si bien toda la banda propone un despliegue técnico indiscutible, es claro que LC es un espacio donde el violero puede mostrar su “arte de shredding” sin tapujos. Entonces entre el grito de desesperación que atraviesa “Desesperate People” y la extraña vibra de funk progresivo de “Funny Vibe”, la velocidad está presente, por momentos abrumadora, pero siempre efectiva.

“Freedom of Expression (F.O.X.)” fue la primer canción que Corey Glover presentó y tuvo una clara razón: pertenece a Shade el muy buen disco que vinieron a estrenar y que luego tendría nuevamente presencia con “Come On”. Nuevamente la faceta más groovera del grupo tomó protagonismo sin por ello resignar técnica. Reid siguió teniendo la manija de lo fue sucediendo. El sonido, como sucedería a lo largo del show, no fue el mejor. Groove es un lugar que tiene dificultades para lograr un audio nítido más si la apuesta es sonar bien alto. Ese tal vez haya sido el problema que afectó algo del desempeño de los morochos, sin ser para nada catastrófico.

La tripleta conformada por “Wall”, el cover de Talking Heads “Memories Can't Wait” yIgnorance Is Bliss” además de parecer encontrar una relación musical entre si, generó uno de los momentos más intensos de la noche. La primera y la última pertenecientes al disco Stain (donde el grupo se dejó influenciar por la oscuridad grunge) fueron el vehículo que sirvió para resignar velocidad, construir climas pesados y oscuros y desembocar e un funk metal de alto nivel. En este punto la armonía vocal de Corey contruída junto el resto de los integrantes y principalmente la cataratas de acordes, reverbs, ecos y ruidos que cerraron la ya mencionada “Wall” mostraron hacia donde puede dirigirse la experimentación sonora del grupo. La segunda de las tres arrancó con un sampler de la voz de Trump y la correspondiente puteada al presidente de Estados Unidos. La canción en si fue atravesada por un deforme uso del pedal wah wah incluyó un interesante improvisación vocal generando una intensidad y un gancho sorprendentes.

Más tarde “Open Letter (To a Landlord)” fue el momento en el que Corey Glover comenzó a mostrar toda su habilidad como cantante sin por ello haberse guardado algo en las canciones anteriores. Hablábamos que cada quien tuvo su momento y el de pelo violeta hizo lo que quiso en esta canción. Comenzó cantando casi a capella, se sacó los anteojos y terminó contagiando la furia funk rockera de la canción. “Tenés que pelear por tu vencindario”, terminó gritando con contundencia. No hubo otra que creerle, mas teniendo en cuenta que a partir de este momento lo de Glover fue impactante al punto de transitar distintos tonos (agudos, graves, altos o bajos) en distintos momentos de una misma canción.

Si el vocalista tuvo su momento, Doug Wimbish lo tuvo en soledad mostrando una hermosa interpretación de una canción suya “Swirl”, sostenida en bases rítmicas generadas por el mismo. La vuelta del grupo generaría una última parte del show arrolladora, en la que aparecería la onda casi pop con la irónica “Glamours Boys” y el oscuro humor de “Elvis is Dead” con un pedacito de “Hound Dog” en el medio entre otras.

En este sentido, dos canciones más jugaron con alguna cosita en el medio. “Type” tuvo su momento reggae con la cita de “Police a Thieves” de Junior Marvin, un momento lúdico que luego continuó, con “Time's Up” que incluyó "Get Up (I Feel Like Being a) Sex Machine" de James Brown haciendo participar el público y generando sonrisas en mas de uno. En el medio la obligatoria “Cult Of Personality” tuvo una versión bastante especial y distinta a la original, dando la pauta de que el grupo disfruta y mucho de deformar sus canciones más conocidas.

El final a diferencia de lo que estamos acostumbrados, tuvo un solo bis en el que el descanso de la banda quedó en manos del momento de lucimiento de Will Calhoun que eligió un extenso solo de batería para lucirse. Aquí hubo de todo: luces apagadas con palillos iluminados, un largo juego percusivo con una especie de máquina de ritmos que generaba efectos raros y un instrumento percusivo manual La vuelta fue para una sola canción, una versión de “Rock and Roll” de

Led Zeppelin que se tranformó en el grito "What's Your Favorite Color? Con la obvia respuesta de “Living Colour” por parte del público. El cierre con aplausos de un Groove casi colmado dio la pauta de que esta particular mezcla de hard rock, jazz, musica negra, funk y rock progresivo sigue siendo atractiva para el público argentino. Bien por dejar en claro que la música no tiene fronteras.

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