Batushka en The Roxy Live: Una experiencia religiosa.

Crónicas
Batushka en The Roxy Live: Una experiencia religiosa.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Se dice que la palabra religión sirve para dar cuenta del intento del ser humano de re-ligarse con un ser absoluto. De esto se trató mucho de lo sucedido en una fría noche de domingo en Palermo.

Hablar de fenómeno espiritual a la hora de describir a Batushka (Батюшка o sacerdote según el antiguo alfabeto Cirilico propio del primer Imperio Búlgaro que hoy continua utilizándose en Rusia y en algunos países eslavos) tal vez sea la mejor forma de definir su propuesta. De alguna manera el grupo (voz, dos guitarras, bajo, batería y tres coristas) propone un camino metafísico extremo donde el objetivo es llegar a un ser superior. Dios, Satán o quien sea, es imposible disociar su propuesta escénica de una celebración religiosa. Todo es solemne, metódico, planificado. Nada escapa a la idea de rito y con esto la de repetir una serie de acciones como un camino trascendental hacia el más allá.

No fue casual entonces que a lo largo de la noche sonaran las ochos letanías de Litourgiya llevando la idea de rito religioso al límite: se entiende por liturgia el orden y la manera que se realizan las ceremonias religiosas. Las letanías son suplicaciones o diálogos con Dios donde una persona canta y las demás repiten el recitado. No quedaba otra entonces que respetar lo desarrollado en el único disco del grupo hasta ahora. Recorrer cada una de las “canciones” con obsesiva calma y así ir desgranando cada momento de la macabra celebración.

El inicio mostró como con oscura paciencia cada uno de los integrantes ingresaba al escenario convenientemente ambientado por velas apagadas, íconos religiosos y calaveras. El contraste entre religión y el más allá fue parte clave de la noche, sostenido por dichas imágenes y en especial por los contrastes que la misma música propuso. Para cuando el obeso monje y vocalista principal ingresó al escenario todo estaba mas o menos preparado: la música sonando y unas pequeñas campanadas dieron la pauta del comienzo del rito. Con una parsimonia claramente contrastante con la velocidad extrema que cobró la música por momentos, encendió unas velas, prendió el incienso y dio lugar a que la ceremonia finalmente de comienzo.

La primer Yekteniya o letanía denominada Limpieza fue de alguna manera una gran presentación de los contrastes que cada uno de los momentos del set propuso. El inicio sonó a doom épico y majestuoso más aún cuando para acompañar la instrumentación comenzaron a aparecer tanto voces graves como cantos gregorianos. Todo sucedió con una densidad apabullante. El sonido fue perfecto en ese momento y a lo largo de la noche, mientras progresivamente todo fue virando hacia el black metal. De repente las voces fueron agudas y rasgadas, las guitarras filosas y punzantes, mientras la batería fue un beat blast constante. Esta transformación se repitió de diversas maneras a lo largo de la noche y fue lo más interesante de todo lo sucedido: el grupo transitó por la calma ominosa, por la solemnidad y por la furia sin descanso, dando cuenta de una propuesta original y nunca vista.

Yekteniya II: Bendición tomó la potencia, la fuerza y velocidad de la I casi sin preguntar dando la pauta de que los polacos son una banda de black metal melódico con un sonido impecable. Hubo crudeza, fiereza, brutalidad pero hay también un gusto por la melodía, palpable y muchas veces conmovedor. No por nada promediando la canción hubo un interludio en el que el vocalista principal recitó a capella parte de la letanía. Todo pareció anunciar otro momento cercano al doom pero no sucedió. Los riffs densos y pesados pronto ganaron en velocidad y explotaron con furia. El resultado fue la construcción de uno de los momentos más atractivamente épicos de la noche.

Yekteniya III: Sabiduría comenzó con un sutil sonido de campanas ejecutado por uno de los coristas que espontáneamente invitó a la participación de la gente con un pequeño aplauso que acompañó el ritmo. Luego lo sucedido fue bellamente épico principalmente porque a la velocidad de los trémolos en las guitarras y a los blast beats en la batería, se les sumó un profundo coro ceremonial de fondo. El contraste fue impresionante e inaudito. El momento fue sublime principalmente porque llevó al límite la presencia de elementos de la liturgia religiosa tradicional como campanas y campanadas para crear un ambiente oscuramente blasfemo.

Yekteniya IV: Misericordia empezó con un bajo distorsionado para luego transitar por momentos de velocidad, sostenidos por los coros épicos y transformados en melodías densas, melódicas y pesadas. La calma con la que terminó, presagió la tormenta con la que Yekteniya V: Ingreso a la Santidad dio inicio. Aquí la faceta blacker ganó terreno sin perder la melodía. Tal vez este fue el momento más extremo de la noche aunque incluyó nuevamente los cantos gregorianos y las voces gruesas. Su efectividad fue abrumadora principalmente porque cada instrumento se oyó con un audio nítido y preciso. Impecables.

Yekteniya VI: Esperanza se sostuvo en una melodía compleja que rápidamente cobró forma espiralada. Un coro ancestral atravesó la canción y envolvió el ambiente en el que por momentos se percibe un todo indivisible entre furia, velocidad, melodías épicas y aunque parezca increíble un gancho que le dio una onda increíble a la canción - oración. Yekniya VII: Verdad comenzó con un riff de doom épico que recordó a los geniales Pallbearer repitiéndo mántricamente “¡Comenzaré! (¡Señor, ten piedad!)¡Te salvaré! (¡Señor, ten piedad!) Tendré misericordia! (¡Señor, ten piedad!) ¡Y te retendré con mi bendición! (¡Señor, ten piedad!)” hasta transformarla en una especie de verdad. Yekniya VIII: Salvación fue el oscuro final que sirvió de síntesis para todo lo sucedido. Otra vez el comienzo doom se transformó en un riff extremo para dar cuenta , bendición con agua benita mediante de lo sucedido. Pasó Batushka y con ellos tal vez uno de los mejores y más originales shows de música extrema que hemos visto. La pregunta por lo trascendental quedó rondando en el ambiente. Seguramente ellos mismos tendrán la respuesta en cada noche. 

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