Evil Confrontation Open Air Festival en Chile: Guerreros del underground

Crónicas
Evil Confrontation Open Air Festival en Chile: Guerreros del underground
Texto: Sofia Valdez | Fotos: Sofia Valdez

Cuando un intercambio de energías se enciende en un lugar público, ocurre una transacción cíclica de poder entre la audiencia y el intérprete. Gira, se mueve y se alimenta de sí misma; permeando tanto el aire como a su audiencia. Es en ese momento cuando la magia se produce.
Antes del Evil Confrontation no se había organizado en sudamérica evento de tal magnitud, que incluyese los géneros Thrash, Doom y Heavy metal en una escenario durante 3 días. Con este incentivo, muchas personas de países vecinos se movilizaron hasta Mostazal -al sur de Santiago- para presenciar el show que dieron más de 30 bandas dentro de un predio gigantesco que contó con acceso a camping y cabañas, foodtrucks y stands de merch, en pleno otoño rodeados de árboles, naturaleza y cerros coronando la vista.

El primer día transcurrió con especial hincapié a las actividades de la feria de temática medieval que se incluyo al festival, y que ofreció luchas, duelos, la participación de músicos, artesanos, tiro al arco y lanzamiento de hachas. Con estas actividades se recreó el escenario de la vida medieval.

Funcionó muy bien la elección del predio, extenso y con un paisaje precioso; más un punto a rever quizás haya sido el momento del año, puesto que la temperatura por las noches fue tan fría, que hasta los más valientes la sufrieron.

El clima -si bien golpeó- no derribó a los soldados del metal que dieron la bienvenida al 2do dia, con las presentaciones de Cementario, Hellish, Massive Power, Lucifer’s Hammer, Necroripper, Communion, Axe Steeler, Madragora (desde peru y con la única mujer vocalista de la fecha) Voltax, y Dead Lord: los suecos que no tuvieron mucho que ver con el estilo de bandas que se presentaron en el festival, fueron bien recibidos y aportaron mucha buena onda a la tarde con sus canciones de hard rock y el carisma de sus miembros.

Cabe aclarar que el orden planeado resultó alterado por problemas técnicos, los shows se retrasaron algo más de una hora. Para acomodar la grilla desfasada, se optó por mantener el horario de los dos grupos principales de la noche: Demolition Hammer y Angel Witch. y una vez finalizadas sus presentaciones, seguir con Bölzer y Necroripper para cerrar la noche.

Los highlights del dia, ademas de Demolition Hammer (la última gran banda de thrash metal) salidos del Bronx neoyorquino fue Bölzer, el dúo de Zurich cuyo proyecto se basa en la pasión, en las emociones transformadas en canciones, crudas, fuertes, imponentes. Poder de voluntad, lucha y elevación espiritual en pleno caos. Seguramente quien se interese por esos temas no deje pasar de alto la propuesta de Bölzer, ni la causalidad que hayan sido ellos - y no Angel Witch - quienes cerraran la noche. Porque si bien salió a escena Necroripper después de ellos, el horario y el frío había dejado el campo casi desértico.

El 3er y ultimo dia fue el más oscuro y pesado del festival, comenzaron Acrostic, Deathsvn, ADS, Oraculum, Blizzard Hunter, sin tregua siguieron Ejecutor e Evil Force, dando lugar a los locales de Ripper, unos weones thrashers a la vieja escuela que comenzaron a tocar alrededor de sus 13 años y, allá por 2010 han sacado 2 discos y tocado en Europa. Sonaron afiladísimos como ningún otro, recordando a la atmósfera del primer Sepultura, Death e incluso bandas actuales de Black Thrash. Le siguieron Nightpröwler, con un set tributo a los dioses del metal negro, muy a la motorhead meets venom. Dejaron el escenario explotado con su rock n roll hijo de puta.

Otra banda chilena que formó parte de la grilla fue Condenados, liderados por el organizador del festival. Con su banda vienen creciendo mucho en los últimos tiempos, cantando a Lucifer y representando temas sobre la (según su guitarrista) basura cristiana católica. Con un nombre que los delata, su propuesta va por el lado del Doom tradicional, con voces limpias y letras de corte un tanto más oscuras. En este contexto la falta de luz no sorprende, citando uno de sus temas, “no hay Dios donde ellos están”.

Ya con la luna brillando sobre el escenario, se presentaron los Suecos de Tribulation, quienes supieron ser algo criticados por el rumbo que tomaron después de su primer disco, más independientemente del sonido que manejan hoy por hoy, la puesta en escena fue de las mejores de la noche. Total control sobre el escenario, manipularon sus cuerpos e instrumentos con gracia, técnica, pasión y profesionalismo, características que no muy a menudo se encuentran juntas en un mismo grupo. Impecable.

La noche dio lugar a los últimos dos platos: Pagan Altar y Triptykon. Los primeros salieron al escenario con humildad y felices de formar parte del festival, que se proclamó en memoria de Terry Jones, El señor del Tiempo, quien falleció en 2015. La banda cuyo único miembro fundador que mantiene es el Alan Jones, hijo de Terry, entregó al público clásicos de sus primeros 3 discos e incluyeron algunos de The book of shadow, como “the portrait of dorian gray”, tras solucionar inconvenientes con el sonido del bajo. Pagan Altar tampoco pudo extender su set, rápidamente se comenzaron a desconectar los equipos aun con el ferviente pedido del público por que continuarán. Era el momento de empezar a armar el escenario para los Suizos.

Triptykon recordó los inicios de Warrior con “Messiah”, de la época de Hellhammer. El público no paró de pedir temas de Celtic Frost y gritar la exclamación que caracterizó no solo sus primeros proyectos, sino a todo un estilo de música. Ugh! Parece que aunque Triptykon tenga buena discografía en su haber -y hits como “Goetia” que funcionan muy bien en vivo- a Warrior le resulta imposible despegarse del personaje que creó con Celtic Frost. Pidió al público un poco de perspectiva al comentar que Triptykon es un conjunto de personas y no solo lo que él supo hacer, justo antes de introducir “Altar Of Deceit”, de la banda que no logra el fanatismo de Celtic.

Aun así, “Dethroned Emperor”, “Circle of the Tyrants” y “Morbid Tales”, fueron sin duda los momentos donde el pit más se movió y la gente mas revivió recuerdos inherentes a esos acordes.

Para un músico tan hermético como Tomas Gabriel, fue bastante la interacción que tuvo con el público desde el escenario y buena la comunicación visual con su bajista Vanja Slajh, con quien varias veces cruzaron muecas y semi sonrisas. Además, dejó saber al público que V Santura -su guitarrista- estaba de cumpleaños. Momentos cálidos en el contexto performático de una agrupación con una propuesta tan dura. Atinado cierre para lo que fue el primer Open Air a la Hellfest. ¡Esperamos la grilla para el próximo año!

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