Gabo Ferro y Sergio Ch: “Este es un disco de rock”

Entrevistas
Gabo Ferro y Sergio Ch: “Este es un disco de rock”
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Siempre inquietos y curiosos, tanto Gabo Ferro como Sergio Ch, han sido capaces de construir universos musicales que tienen la particularidad de reflejar facetas originales, propias y honestas. Por eso, para nosotros no es una sorpresa esta unión que para muchos puede sonar algo sorpresiva si no han realizado una lectura y una escucha más profunda de las canciones de cada uno. Lo cierto es que disco en mano, el dúo da cuenta de su manera de entender la música y la realidad: “La gente escucha los discos desde un lugar de juez pero no nos preocupamos: Hay algo más grande que nosotros” para luego continuar “Este es un disco animal, que va más allá de lo explicado por lo consciente”. Aquí la presentación de uno de los encuentros más desafiantes de los últimos tiempos.

Gabo Ferro y Sergio Ch presentan su disco este Viernes 8 de Junio en el Centro Cultural Konex. Más info acá

El disco se llama “Historia de pescadores y ladrones de la Pampa Argentina. ¿Qué tienen en común los pescadores y los ladrones?

GF: Lo que me pareció sugestivo del título fue la cuestión aglutinante. Son dos sujetos definidos por su oficio en una geografía. Por otro lado es una geografía que uno tiene como referencia para definir Argentina pero al mismo tiempo todos sabemos que el país es mucho más que su pampa. Me parecía interesante esta idea de dos actores, definidos por su oficio, en un lugar geográfico. Sentía que repicaba por todos lados y de manera confusa. Un poco tiene que ver con la intención de títulos ambiciosos que intentan aglutinar todo el concepto de un disco.

Muchas canciones plantean escenario de personajes solitarios y también de pescadores y ladrones que van en busca de su presa ¿Hay algo de eso?

GF: Si pensamos en aquellos viejos pescadores y ladrones, si. Hoy sabemos como se pesca y como se roba y es de otra manera. En este sentido es un disco que atrasa en casi todo. Es un disco anacrónico pero que atrasa para el bien en un montón de cosas.

¿Por qué sería anacrónico?

GF: Lo primero que dice la mucha gente que lo escucha es “parece un disco de los setentas”. Está trabajado desde la producción desde el lugar de lo clásico y eso es interpretado como el lugar de lo viejo. Como no tiene gestos de la contemporaneidad, no tiene tal o cual efecto, ni tal o cual instrumento se lo ve como anacrónico pero en una dimensión negativa. Esa fue nuestra apuesta, escaparse de la historia presente, algo que es muy difícil

¿Qué características desde lo musical tiene este lugar de lo clásico?

SCH: Lo primero es encontrar la manera de representar la esencia de la canción sin nada que te distraiga de ella. Por eso tomamos elementos tan básicos como la guitarra de Gabo de un lado del estéreo y la mía del otro. Conjugamos las dos voces de acuerdo a su personalidad con diferentes micrófonos, diferentes recursos, de maneras de grabarlas para que cada una tome su personalidad, su peso, que no se empaten, sino que se diferencien bien. Eso hace que la canción se vea más, que haya pocos elementos porque los elementos que hay resuenan y mucho. Luego en cada canción sumamos un pequeño arreglo, un tecladito, un piano, un slide o una eléctrica distorsionada de fondo, un elemento extra bien manifiesto pensando no en ponerle el mismo recurso a cada canción sino en lo que cada canción pide. Eso hace las canciones respiren más y tengan más contundencia.

No parece casual que cada uno de ustedes por separado estuvieron experimentando en esta idea de “menos es más” ¿Es un poco lo que les atrajo de la música del otro?

SCH: A mi lo que me atrajo de Gabo es su persona, su honestidad, su espiritualidad, su manera de representar las canciones. Yo no escuché todos los discos de Gabo y dije “que bueno voy a hacer algo con él”. A mi me encantó él como persona, lo abrazo desde la distancia cuando estamos semanas sin hablar. Eso me dio el impulso de hacer algo con él. Luego cuando empezamos a laburar juntos entendí el increíble artista que es, la capacidad de manejar voces y la manera de escribir. Por momentos me sentí hasta torpe frente a su manejo del lenguaje musical. Con este disco crecí mucho, desde la composición, desde el manejo de las voces. Incluso canto diferente en mis propios proyectos. Para mi haber trabajado este disco fue un antes y un después.

GF: Cuando escuchaba Los Natas me fascinaba como usaba su propio instrumento, su manera de cantar. Como su timbre de voz era un instrumento clásico del género que el hacía. Cuando escuché 1974 (Ndr. Disco solista de Sergio) me sorprendí, porque muchos intentan salirse de los lugares en los que son eficaces pero no siempre lo logran. Ese disco es impecable en ese punto. Ahí noté que estaba mucho más cercano al lenguaje que estaba ejerciendo. En ese momento empezamos a contactarnos de manera directa. Es más, si no hubiera existido este disco no me hubiera dado cuenta de como afiliarme e él. Lo que hicimos fue empezar a encontrarnos y eso empezó resultar. De todas formas yo siempre me desencuentro respecto a esa aparente sencillez que se lee en los tres acordes que termino editando. Por detrás hay un proceso complejo.

¿Cómo se manifiesta esta aparente sencillez en el disco?

GF: Uno de los primeros gestos cuando abrimos con el clip de “Corona de Caranchos” fue el pedido de la gente que reproduzcamos el ambiente de fogón. Precisamente ese poncho de fogón que le echamos es una ilusión. Detrás del disco hay un trabajo de composición, de producción y de arreglos que está velado. No nos interesa mostrar cuanto tocamos o cuanto podemos escribir. Es un disco que tenía una intensión de dos fuerzas de choque, de duelo, de encuentro y de fundirse en otra cosa. Ese es el gran norte del disco que se fue dando en el transcurrir.

Precisamente “Corona de Caranchos” propone el choque entre el hombre en lo urbano y el hombre en la naturaleza ¿Cómo se manifiesta esto a lo largo de las canciones?

SCH: Creo que la totalidad del disco tiene que ver con lo primitivo, por lo menos de una búsqueda de cada uno de ir hacia lo real. Yo no soy quien para juzgar lo que sucede pero veo todo el tiempo a la gente pensando más en la pantalla de su celular que en los otros. Si esto es el hombre actual yo quiero se un hombre antiguo. Todos estos personajes que van apareciendo a lo largo de las canciones van mudando por diferentes modos una realidad más real, más cercana al presente, a una vivencia concreta, a la vivencia que se puede saborear, que se puede tocar, que se puede sentir con las manos en el pecho, no al revoleo que uno puede tener en la cabeza. Con relación a esto con Gabo hicimos un espejo muy grande y no es que nos sentamos a escribir las canciones sino que se manifestaron solas de acuerdo a la vivencia que teníamos en ese momento.

Pienso en “Crudo a tu cautivo” y en el idea de la frase “Ejercer la libertad es salirse de acá para volver al mundo vivo” ¿La libertad es la condición excluyente para seguir este camino que proponen?

GF: Creo que la libertad se manifiesta incluso en la decisión de hacer este disco. En un ambiente que debería ser tan de ejercicio de libertad como es el arte en general y la música en la particular es muy raro que se empiece a decir que se puede o no se puede hacer. A nosotros nos movilizaba y nos hacían reír ciertos prejuicios externos a la hora de pensar la posibilidad de hacer un disco juntos. Siempre ponían la cosa en un plano, desde donde se mirara, dependiendo de las apetencias musicales de quien se pusiera como juez. Entonces o el marciano era yo o era él pero siempre había un no humano, alguien que era de una materia no maleable con el otro. Entonces esto, más allá del disco y de las canciones que son el resultado de la eficacia del ejercicio de la libertad; ya el hecho de poder estar juntos, de tenernos cariño, de ser amigos, saca chispa en algunos lugares. Eso también es encantador.

 

Pensaba en la dimensión musical del disco la referencia a los setentas y los posibles diálogos simbólicos con la música argentina ¿Sienten que el disco dialoga con cierta tradición?

GF: Sin duda alguna con la tradición del rock porteño. Yo soy un poco más analítico. Él es pulsión, fibra, nervio. Incluso yo me preguntaba de donde salía lo que él hacía. Todo se me terminó de soldar cuando escuché Triángulo de Pappo´s Blues y me encontré con “El Buzo” en el que comparte la canción de León Gieco. Eso tenía que ver con un viaje muy particular en el contexto de un discazo y sentí que tenía que ver con nosotros. Entonces este es un disco de rock. No es un disco de canción de autor. Invita a pensar en el rock y preguntarse como se define: ¿Por su timbre, por su sonido, por su tempo, por su literatura, por su edición, por su circulación, por su prensa? El rock se define desde otro lugar afortunadamente y este disco sigue esa tradición del rock porteño, lo que fue el rock en Buenos Aires y en el conurbano en los setentas. Hay gestos que llevan para ese lado.

SCH: El disco no tiene el formato de banda de rock aunque en el laburo que hicimos con Patricio Claypole en el Estudio El Attic todas las guitarras y voces se re amplificaron con equipos valvulares y se volvieron a grabar, por eso es un disco para escuchar al palo. Empieza a explotar, empieza a vibrar, tiene una textura terrible. Empieza a despedazarse en tu cara. Ahora que lo empiezo a entender después de un año y medio, lo que tiene de rock es que dice cosas con fuerza, sentidas, con el corazón, lo dice con pelotas, con libertad y eso es rock. Rock es libertad, decirlo con fuerza, en tu cara.

Mi primer gesto de escucha del disco fue tratar de adivinar los aportes de cada uno. Luego se fue transformando y me di cuenta de que es muy difícil determinarlo con claridad porque las canciones fluyen hacia espacios propios de los dos ¿Cómo fueron generando esos acuerdos simbólicos y reales para hacer el disco?

GF: Para explicar esto vuelvo a la tapa del disco. Es un duelo en el sentido del honor y del amor. Es un encuentro. Yo hubiera sido un gil si hubiera hecho un trabajo con Sergio y me lo hubiera perdido. Quería nutrirme de todo lo que él estuviera proponiendo y de lo que quisiera hacer. Es un disco que no podría haber hecho solo porque que tiene un montón de cosas que incluyen una identidad que no es de él solo, sino de él conmigo. Hice este disco porque hay algo que me devuelve de mi, que me gusta y además hay algo que es mío que también es del otro. Si había algo que se estaba defendiendo, había que entender por qué se defendía.

SCH: De hecho si entrás en esa lectura sobre que parte hizo cada uno, el encuentro es tal que las partes en que crees que son mías son de Gabo y las partes que crees que son de Gabo son mías. Las cosas que yo canté, las letras, las melodías, yo solo jamás las hubiera sacado. Eran cosas que pude hacer en presencia de él o con inspiración de él o con “un Sergio, dale animate. Podés”. Fue tal el espejo que hicimos que todo se fue entretejiendo muy a la par.

GF: La intensión era disolver las identidades. Para eso hay que tener ganas, confianza, hay que querer que eso suceda.

¿Les parece que puede llegar a sorprender esta cosa tan pareja que proponen?

GF: Llama la atención porque este es un ambiente donde todos quieren firmar. Mientras que en otros campos el autor ha muerto, en el rock la figura del autor está agarrada con uñas, garras y dientes. Otro de los basamentos que tiene este proyecto es que las identidades se resolvieron con un fin mejor que el de nosotros dos de manera individual. Tiene que ver con el poder dar casi como una ofrenda este puñado de canciones.

SCH: Es un lugar donde nos encontramos. No es un disco de colaboración, es un disco muy arriesgado. Es un disco que queríamos hacer, que necesitábamos hacer. Que queríamos cantar. 

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