Deftones en el Luna Park: Magma sonoro y catártico

Vintage Caravan + Audión + Picaporters
Triangular Intergalactico Vol.3: Poseidotica+Avernal+El Perro Diablo
Crónicas
Deftones en el Luna Park: Magma sonoro y catártico
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Sin ninguna canción de su último, Gore, que por lo visto será un álbum de transición en su discografía; los estadounidenses probaron porque son una de las bandas más interesantes de mediados de los noventas.

La gran ventaja de Deftones respecto a otros contemporáneos (Korn por ejemplo) tal vez sea la capacidad de generar contrastes con su música. De alguna manera sus canciones no respetan un patrón determinado, aunque todas de alguna manera proponen estructuralmente la idea de sacar la angustia y la melancolía desde lo más profundo de la propia existencia. De eso se la propuesta de los estadounidenses: hay un grito desgarrador hermando de una reflexión consciente que no conoce matices. Hay una sensibilidad íntima que la vez parece dar cuenta de un dolor intenso, interno y a la vulnerable. La posibilidad de mezclar estas sensaciones es aprovechada con maestría en un cóctel explosivo de furia y emotividad.

En este contexto, el inicio del show fue pensado para dar cuenta de la faceta más fiera y cruda de la banda. “Headup” rapeada furiosamente por “Chino” Moreno fue una descarga de adrenalina. El sonido no era el mejor pero poco importaba, “Be Quiet and Drive (Far Away)” a pesar de ser bastante más melódica, también fue un grito desgarrado que luego, en “My Own Summer (Shove It)”, se tornó en una atmósfera densa, pesada y claustrofobia. El contraste con el grito elegíaco del estribillo fue evidente. “Around the Fur” fue la cuarta y última canción perteneciente al disco del mismo nombre. Otra vez el sonido se volvió caótico, sucio, desprolijo y catártico. A esta altura Moreno ya había dado muestras de su show. El tipo utiliza unas plataformas al borde del escenario para mirar a la gente a los ojos pero también para interpretar corporalmente las canciones: baila, gesticula, luego recorre el escenario con saltitos, descarga energía en lo que es un show en si mismo. Nada de lo que hace pasa desapercibido.

“Swerve City” de Koi No Yokan sirvió para inaugurar un segmento donde el disco (que en su momento sirvió para que Stephen Carpenter experimente con guitarras de siete y ocho cuerdas) fuera contrastado simbólicamente con “White Pony” (tal vez el gran disco del grupo). El grito crudo y brutal de “Elite”, otra de las canciones donde Moreno pareció dejar la garganta y los pulmones en el escenario, dio paso a uno de los segmentos más interesantes del show. Las luces se oscurecieron, Moreno se puso por primera vez al guitarra y “Digital Bath” fue la puerta a la faceta más melódica del grupo. Si hasta el momento el show había sido implacable y extremo, a partir de aquí las canciones fueron lentas melódicas, melancólicas y atmosféricas. En este sentido la interacción entre los arreglos de Carpenter y las bases de Moreno (en algunos casos con una vuelta de tuerca particular) cambió completamente el sonido del grupo que comenzó a generar una interesante paleta de colores musicales. “Digital Bath” obligó a Moreno a mostrar su faceta más melódica, algo que “Knife Prty” transformó en continuidad. Es justo decir que por momentos se vio exigido por las melodías vocales decanciones pero salió airoso sostenido en una banda que supo generar los climas exactos para que las versiones brillaran. “Rosemary” bajó la afinación hacia un universo post rockero, mientras que “What Happened to You?” fue un hermoso cierre para este segmento cancionero y melódico. Todas juntas dieron cuenta del potencial de la banda y de la originalidad de su propuesta. Si uno decidía prestar atención a cada uno de los miembros por separado podía ver a Abe Cunningham como un baterista sutil y extremadamente prolijo que desarrolló un interesante recorrido por distintos patrones rítmicos y cambios de tiempo, a Frank Delgado como el encargado de generar atmósferas desde los sintetizadores que muchas veces sostuvieron a la canciones, a Sergio Vega como una columna vertebral desde el bajo, posibilitandoque Carpenter pueda generar desde la guitarra melodías simples pero que tienen un trasfondo complejo, porque están pensadas como un todo indisoluble que construyen el magma sonoro que es Deftones. En este sentido, la sensación fue que por momentos cada quien estaba en su propio mundo sonoro sin por ello estar aislado. La voz de Moreno que no siempre sigue alguna melodía da cuenta de que esta disociación construye sentido musical en los estadounidenses pero todo parece encajar en dentro de un universo que solo ellos conocen. Allí parece estar su secreto

Dos de Saturday Night Wrist, “Kimdracula” que funcionó como una insinuación entre la faceta melódica y la pesada y “Hole in the Earth”, una canción que decididamente ubica a la banda en la órbita del post rock, tuvieron su continuidad en otra de “White Pony” “Change (In the House of Flies)” muy festejada por su estribillo cancionero. “Diamond Eyes” con la canción que le da nombre al disco junto a “You've Seen the Butcher” y “Rocket Skates” fueron las que cerraron la propuesta antes de los bises. La primera volvió a transformar a la banda en un torrente pesado sin perder la melodía, sostenida principalmente en el riff filoso de la guitarra. La segunda propuso una faceta más compleja pero a le vez groovera del grupo, mientras que la tercera terminó con Moreno proponiendo un in crescendo en donde todo el grupo fue parte. Explosión sonora tal vez pueda ser el mejor adjetivo para definir la canción, una gran manera de cerrar el conjunto de canciones transitadas hasta el momento.

A la hora de lo bises tres canciones sirvieron para cerrar la noche introducidas por el lindo gesto de recordar a Chi Cheng ex bajista de la banda, tristemente fallecido en 2013 luego de estar cinco años en coma luego de un accidente de tránsito. El primer turno fue para “Minerva” la única canción de “Deftones” que tuvo una versión sentimental pero a la vez pesada y viajera. Luego dos de Adrenaline, “Nosebleed” con una versión mucho menos violenta que la original pero con una similar intensidad y “7 Words” en donde la voz gritada volvió a tener protagonismo y la afinación mucho más grave cambió mucho del sonido original de la canción; dejó la idea de que el objetivo de la banda fue la de realizar un circular en donde todo empezó como al comienzo: con el grito desgarrador que relata la angustia existencial. Gran viaje catártico para todos. Ojalá tengamos la oportunidad de repetirlo.

Quicksand: Huele a espíritu de los noventas

La invitación a los estadounidenses a ser parte de la gira de los Deftones no es casualidad: la presencia de Sergio Vega en las dos bandas hace previsible que los Neoyorkinos tengan la oportunidad de girar por el mundo a pesar de ser una banda con cierto renombre a principios de lo noventas. Lo cierto es que nos encontramos como una banda con una formación particular (los problemas mentales de Tom Campone su miembro fundador hacen que no participe ni del tour ni de la banda por el momento) en donde el formato de trío Walter Schreifels en guitarra y voz Alan Cage en batería y el ya mencionado Sergio Vega como un comodín en bajo y viola; tal vez reprodujo a medias lo que la banda propone en sus discos. Si bien la impronta noventas es evidente (tienen explosiones a lo Smashing Pumpkins, momentos viajeros a lo Jane´s Addiction, algunos quiebres a lo Helmet e impronta a grunge y rock aleternativo en general) a lo largo del set no lograron mostrar la contundencia ruidosa que uno espera de una banda de esa época pero con los recursos técnicos actuales. Tal vez la falta la otra guitarra haya conspirado para que esto suceda dando la sensación de que siempre había un vacío difícil de definir. Algunas buenas melodías fueron lo poco que pudieron sacar a la luz. Quien sabe si volveremos a verlos.

, , , ,