Atravesando el presente

Reseñas | Ayermaniana. Flores Negras. Independiente.2017
Atravesando el presente
Texto: Carlo Noro

Ayermaniana hace, sin miedo, honor a la contradicción que plantea su nombre. Los muchachos Maximiliano Leivas (Guitarra y voz), Leonel Calo (Guitarra y Saxo), Nicolas Granado (Bajo) y Santiago García Cancio (Batería) parecen tener en claro que su propuesta musical se apoya en el pasado pero mira hacia el futuro. Esto que parece una contradicción, no se percibe como tal cuando uno escucha Flores Negras. Las referencias al rock psicodélico argentino de los setentas son evidentes, sin por ello resultar una copia descarada de uno de los grandes momentos de la música argentina. Entender e interpretar ese pasado parece ser el mejor esfuerzo que han hecho los muchachos, algo nada despreciable en los tiempos que vivimos.

“Ya no estás” inicia el disco objetivo claro de que uno ingrese a un universo distinto a la cotidianieidad en la que vive. Es un tema colgado, percusivo, volátil que podría emparentarse con algo de lo que proponen Los Espíritus cuando se dejan atrapar por los humos más psicodélicos. Tal vez lo más interesante que sucede es la interacción del saxo con la percusión y los sonidos distorsionados. Allí hay una fusión que parece dar cuenta de mucho de lo que propone la banda

“Tras la bruma” posee un fraseo que recuerda a lo cadencioso de Color Humano sostenido por un riff bien marcado que rápidamente vuelve a transformarse en la atmósfera lenta, viajera y volada que propone “Atravieza”. “Piedras” da a entender que por detrás de la música que producen los muchachos hay alguna referencia al rock progresivo de tintes más jazzeros. Otras vez la idea es envolver al oyente alrededor de melodías serpenteantes y sonidos mántricos ligados a la naturaleza, algo que “Movimiento” toma como axioma. Aquí objetivo lírico y también musical es literalizar los vaivenes de la naturaleza. La libertad es el gran tema que propone la letra y tal vez sea el camino que los muchachos eligen: salir un rato de lo urbano y dejarse atravesar por lo que el mundo natural puede llegar a ofrecer.

“Flores Negras” además de ser la canción que da nombre al disco empieza insinuando una versión más pesada y distorsionada de la banda pero se queda a medio camino. Rápidamente la pesadez desemboca en un lugar donde el grupo encuentra, para bien, su espacio de comodidad: un jam percusivo toma la posta y todo termina siendo una gran zapada donde cada quien encuentra protagonismo. La dimensión experimental cobra fuerza y cada quien encuentra su momento, al punto que a la digresión de la guitarra se le suman la batería, los vientos que recuerdan al free jazz y la percusión sin por resultar exagerados o excesivos. Por el contrario, en canciones como esta el grupo suena compacto y decidido a expandir su propuesta sin límites.

El cierre con “Somos el tiempo” es una especie de hit en el sendero que marcaron en su momento Pappo´s Blues, Pescado Rabioso y que hoy transitan bandas como los geniales chilenos de Hielo Negro. Si bien desentona sonoramente con el resto del disco (aquí hay una decisión por intentar ir para el lado del blues pesado mientras que en el resto de la placa el objetivo es generar momentos más climáticos) es imposible dejar de mover la patita tanto con lo sucede y como con la letra.“Eleva tu ser /que los días sin amor / alteran tu realidad / hasta la crudeza de estar vivo/Déjalo ser/ somos el tiempo” dicen sin descanso y habrá que creerles. Después de todo, entre el ayer y el mañana está el presente. Los muchachos están dispuestos a transitarlo. “Flores Negras” es una gran manera de encararlo.