Siguiendo la senda del blus pesado

Reseñas | Ambassador. 2. Manicomio Discos. 2018
Siguiendo la senda del blus pesado
Texto: Carlos Noro

En este segundo disco, titulado de manera simple y contundente 2, Ambassador continúa de manera obstinada por el mismo camino que su primer disco insinuaba y concretaba de manera precisa y contundente.

Desde el inicio con “Mal Augurio” se puede percibir como el trío potencia la idea de que el rock debe ser pesado y contundente para ser efectivo. Para esto las herramientas son concretas: el sonido es viejo y valvular, lo que de alguna manera construye el clima necesario para que las canciones brillen. En ese punto y a nivel lírico la referencia a Pappo es evidente pero también lo es que los muchachos saben re interpretarla de una manera, por sobre todas las cosas, hábil e inteligente. Es claro que la manera de cantar de Maximiliano Alvarez y su tono de voz podrían ser parte de cualquiera de volúmenes de Pappo´s Blues, pero también resulta interesante como la banda le encuentra una vuelta de tuerca para que todo no se transforme en una copia descarada. Si una de las virtudes líricas de Pappo era saber ver con ojos poéticos lo cotidiano, aquí también se interpreta la realidad desde ese punto de vista. Incluso el vocabulario (no es frecuente el uso de la palabra augurio en lo cotidiano por citar un ejemplo) da cuenta de una re lectura de la poética que proponía el hombre de La Paternal. Todo se trata de decir con palabras justas y precisas. Ese, de alguna manera parece ser el objetivo y los muchachos lo concretan con una claridad admirable.

Desde el punto de vista musical el disco se sostiene en una serie de riffs marcados siempre pesados y repetitivos sin por ello resultar aburridos. En este sentido por momentos la linea vocal coincide con la musical (“No existe solución”) sin por ello perder efectividad, un recurso que aparece frecuentemente a lo largo de las canciones. El sonido blusero pesado (decimos blus como una manera de nombrar a la lectura que los muchachos hacen de nuestro blues local de raíces setentosas) también es uno de los caminos que el trío elige recorrer a paso firme. La historia de cárcel y venganza denominada “Bajo Fianza” es un ejemplo de esto. Allí la base monolítica comandada por el bajo propone el groove que la canciones necesitan. El resultado es bien convincente principalmente porque se nota que los muchachos saben hacia donde quieren llegar con este tipo de canciones.

“Humanal” además de iniciar la última parte del disco, tal vez sea uno de los puntos más interesantes de la placa. La re lectura del legado de otra de Manal, otra de las leyendas del blues pesado argentino, es evidente al punto de que la canción tranquilamente podría ser parte de alguno de los discos del histórico disco. “Aquel que ve la vida con ojos de patrón/no encuentra emociones al mirar su corazón”, repite con insistencia la canción. El mensaje de hermanar la sociedad suena tan actual, que es imposible negarlo. Aceptarlo o no depende de cada uno. “Cerca del horizonte” con un ritmo frenético, propone una reflexión autoconsciente con cierto guiño psicodélico algo que sin lugar a dudas construye un contraste evidente con “Doble Forma”. Aquí la banda sorprende al incorporar un sonido cercano al doom sabbathico para generar una pregunta por lo que sucede con la vida después de la muerte. La canción termina a puro riffazo y da la pauta de que por aquí también puede seguir la búsqueda del grupo.

El cierre del disco (a pesar de ser un bonus track) es sin lugar a dudas la mejor declaración de principios que tiene la placa, “No vivir el la ciudad” tiene un inicio jazzero y luego toma el camino del blus groovero. Si el mundo avanza/nada podemos ser/al humano moderno/no lo podemos entender”cantan y no hay mucho más que decir. Seguramente tengan toda la razón del mundo.