Buffalo en Club v: Seguir es Ganar

Crónicas
Buffalo en Club v: Seguir es Ganar
Texto: Pablo Tassart | Fotos: Nacho Lunadei

Allá a principios de este siglo, cuando el país se derrumbaba y el rock no superaba las anécdotas barriales y el “oubambaopa”, hubo quienes supieron traer a nuestro país una propuesta de guitarras distorsionas con cero vedetismo, mucho vuelo y creatividad apostando fuerte al sonido vintage-valvular. Sin tener nada que ver con el heavy nacional ni tampoco con el punk contestatario, fueron Los Natas primero, pero también Dragonauta y Buffalo (luego del alejamiento de Claudio Pastor de Natas) quienes que vinieron desde lo más profundo del desértico under a salvar la escena nacional con eso llamado “stoner-doom”.

Así, con el desafío de mantener en pie la leyenda de ser uno de los fundadores del Stoner en Argentina, los Buffalo realizaron la presentación de su nuevo disco Parálisis en Club V. Lo hicieron en compañía de Domedarium, la banda del conocido productor Alejandro Taranto y Manthrass, quienes volvían luego de un receso.

Con una cantidad de audiencia aceptable pero que nunca llegó a completar el lugar, arrancaron los Dromedarium presentando su ep homónimo. A la banda del productor, quien se ocupó del bajo, le tocó la difícil tarea de ir poniéndole calor a una noche que comenzó pasadas las 12.30. A tono con el clima, lograron levantar temperatura hacia la mitad de su set, cuando su estilo Queens of the Stone Age tomó más sustancia. Para ese punto la intensidad de su presentación superó cierta timidez del comienzo. Vale decir que el groove y la pared de sonido nunca faltó, características que parecen ser las principales y dan ganas de escucharlos otra vez pero con mayor profundidad.

Ya pasadas la 1.30 despegó una nave llamada Manthrass y montados en su apilada de memorables riffs de guitarra, la concurrencia en pleno partió con ellos para casi no volver más. Todo lo bueno de los 70’s estuvo ahí: ya sea en su blues pesado, en su hard rock o heavy vintage. En esta ocasión presentaban nuevo batero, Federico Pelfini, pero los nervios que pudo haber tenido el nuevo integrante pasaron finalmente desapercibidos. Es que la química entre el bajo bien gomoso de Ángel Rizzo y la guitarra chillona y al frente de Mariano Castiglione dan una fórmula hipnótica e implacable. Los casi 10 años de ruta se notaron con una propuesta clara y contundente. Seguridad que se percibe al encarar cada solo, cada larga improvisación o cada letra.    

La noche prosiguió largamente. Si bien los Chilli Peppers sonaban a todo dar y alguna rubia casi fluorescente que bailaba en un limbo fueron por un momento de atracción, todo fue un poco más extenso de lo esperado para ver los Buffalo cerrar la noche.

Finalmente, cerca de las 3hs. pudimos ver la presentación/adelanto de Parálisis su nuevo trabajo (que en realidad ya está todo compuesto y grabado, pero aun no conoció la luz fuera del estudio salvo un par de adelantos) la cual mostró a la banda del Pastor en todas sus facetas: Precisos, ajustados, cancioneros y potentes.

A tono con todo el catálogo de música que vienen desplegando en los últimos años, por momentos tomaron protagonismo estribillos casi alternativos y en otros casi metaleros. Sin embargo, encuentran su mejor forma cuando las largas jams de improvisación copan la escena, dando paso a ese sonido que el stoner supo tener en sus comienzos, no tan pesado y casi rozando lo jazzero. Temas como Scorpio o el propio Parálisis, del nuevo material, muestran bien esta faceta que por momentos pide más.   

Párrafo aparte merecieron gemas como El peregrino y, principalmente, Rio Arriba. Hacia el final de la noche la monada todavía presente agitó con los puños en alto al sonar esos viejos riffs y el espíritu rutero se apoderó del lugar. Escucharlos fue volverse a sentir arriba de una Dodge GTX cruzando el desierto. Fue como volver en el tiempo, probar que la magia todavía sigue viva y entender por qué estábamos todos ahí. 

Así, con más de 15 años de carrera los Buffalo todavía dan batalla, teniendo que empardar aquel primer disco, Temporada de Huracanes. El mismo puso la vara tan alta que hasta fue elegido por la web especializada StonerRock.com como uno de los 100 mejores de la historia.

En esa pelea se inscribe su presente: luego de varios cambios de formación, giras increíbles, algún parate y siete discos, Buffalo sigue en la ruta y eso ya es todo en logro en un país que pareciera esforzase por destruir todo lo bueno que genera, también en el plano artístico. Por eso la sensación que dejó la noche para la mayoría de los señores panzones post 30 (entre público y músicos) que todavía rockean, quizás se encuentre en aquel tema con el que arengaron los Manthrass en algún momento de la noche: “seguir es ganar”.