Acorazado Potemkin en Niceto: La búsqueda por transformar y transformarse.

Crónicas
Acorazado Potemkin en Niceto: La búsqueda por transformar y transformarse.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Chechu Dalla Cia

El trío volvió a Niceto y confirmó que Labios del Río ya está instalado en su público.

La coyuntura o la causalidad vuelven esta vuelta de  Acorazado Potemkin a Niceto en una necesidad. Es claro que para el público que eligió compartir con ellos el viernes a la noche, el paso en falso de los senadores en cuanto a Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo es todavía una herida y una militancia. Por ello entre tema y tema la rama femenina canta “Aborto Legal, en el hospital” casi como un grito de guerra. El resto acompaña, los tres Acorazados miran conmovidos. Su catálogo de heridas abiertas, desamores y poéticas contemporáneas funcionan como una especie de soundtrack para quienes claman justicia y quieren transformar el mundo que los rodea.

A lo largo de la noche el trío luce enganchado con la idea de mostrar bloques de canciones que den cuenta de su impronta. Tal vez por eso la épica “Soñe” funciona como un inicio sanguíneo y contundente que finaliza con “A lo mejor”. En esas canciones el trío coquetea con el post punk y se erige como un monstruo veloz e intenso. Más tarde “Reconstrucción” da cuenta del perfil tanguero del grupo con la presencia del Cardenal Domiguez en las voces, construyendo una atmósfera que contagia a “Las Cajas” en ese cruel y descarnado relato de la separación

La argentinización de “Dos de nosotros” (de Lennon y McCartney) suena hermosa a pesar de que al principio la flauta de  Juliana Moreno se resiste a sonar por el micrófono. Poco importan estos contratiempos, el público genera su propio canto verde y nada parece afectarle, más aún cuando Beto Siless ingresa para “Miserere”, una canción que debería estar presente siempre en los set de Potemkin por su intensidad y por su visión descarnada de la realidad.

Más tarde la presencia de Mariana Päraway cerraría el ciclo de invitados de Labios del Río (que sonaría por completo durante toda la noche) para darle una hermosa vibra a “Flying Sources”, mientras Juliana Moreno aporta el sonido espacial con su flauta. Luego Christine Brebes aportaría su violín en “Sopa de Alambre”, aumentando la tensión dramática de la canción hasta un punto interesantísimo. Flopa Lestani sería la última invitada de la noche para una conmovedora versión de “La mitad” sostenida en el intercambio de voces masculinas y femeninas generando un clima intenso y por sobre todo conmovedor. En ese punto el trío da cuenta de lo mejor de sí, cediendo el protagonismo musical para que las cosas sucedan y generando climas tan sutiles como profundos.

Ya sin la presencia de los invitados que a esta altura son una marca registrada de la banda, la última parte del show sirvió para que el trío de cuenta de su profundidad musical. “Semilla de Piedra”, la versión libre de la canción de Lilla Downs, dio protagonismo al bajo de Federico Ghazarossian que nunca pasa desapercibido principalmente porque dibuja sonoridades en donde las canciones respiran, sienten y vibran. “Santo Tomé”, “El Rosarino” y antes “Roto y Descosido” fueron momentos para que tanto  Luciano Lulo Esain como Juan Pablo Fernández puedan encontrarse con sus mejores versiones. El primero con el golpe preciso y contundente para que las canciones cobren energía punk, el segundo desgranando su particular fraseo y llenando el ambiente con las capas y sonoridades de su guitarra. Los tres juntos son una de las mejores maquinarías musicales y poéticas que se pueden ver hoy en día. Pocos pueden estar a la altura de la intensidad que logran.

“El pan del facho”, dedicada “a algunos senadores y senadoras” luchó no solo con una realidad que le es adversa sino también con los problemas técnicos de la guitarra de Juan Pablo. En ambos casos otra vez el público ayudó a sobrepasar los contratiempos dejando la sensación de esperanza a lo largo de la canción que tuvo la vehemencia acostumbrada.

“Smiley Ghost” y “Los muertos” sirvieron para cerrar de manera bella y tranquila una noche en la que Acorazado Potemkin supo vencer los contratiempos y volver a demostrar que son una de las bandas más interesantes que se pueden encontrar en la escena rockera argentina. La sensación una vez más fue la de estar hablando un mismo idioma, el que busca transformar la realidad que nos rodea. Seguramente seguiremos encontrándonos.

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