Dwarves en The Roxy Live: Oliveri y amigos

Crónicas
Dwarves en The Roxy Live: Oliveri y amigos
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Tal vez a diferencia de lo que suele suceder en otros lugares del mundo, la presencia de Dwarves en argentina tuvo una atracción concreta: la inclusión de Nick Oliveri (ex Kyuss, QOTSA, Mondo Generator entre otros) en la banda, algo que seguramente fue un aliciente para los curiosos que se acercaron a ver el show. Obviamente nadie esperaba encontrarse con el sonido grave y melódico que el pelado aportó a esos proyectos. Aquí la cosa pasaba por encontrar la faceta más visceral de nuestro protagonista.

De alguna manera los Cobra Sarli fueron los primeros entender que Olivieri estaba en argentina por sobre todas las cosas para divertirse. Entonces no fue casual que estuviera al costado del escenario viendo casi todo el show (una divertida demostración de rocanrol sucio y rabioso) hasta que sobre el final del set Lucas Kapovic (quien lucía campera de cuero con homenaje a Sandro combinada con uno de los slip que la banda trajo de merch) invitó al pelado para que gritara junto a él  “Back to Dungaree High”de Turbonegro. La canción terminó con Oliveri sobre los hombros de Kapovic en lo que tal vez haya sido la imagen de la noche. Lo cierto fue que Cobra Sarli supo cómo divertirse y en shows como estos es casi imprescindible su presencia si se quiere calentar la noche.

Antes de que Dwarves suba al escenario, el turno fue para Marcelo “Pocavida” Araneo quien junto a Alma Cecilia (cantante y bajista de la banda Control Cero y con quien en el último tiempo estuvo organizando un tributo a GG Allin) mostró una performances que arrancó siendo una defensa irónica del feminismo por parte de la protagonista y terminó con la entrada de Pocavida con un carro de supermercado ilustrado por fotos de mujeres desnudas y una pija de plástico. En el medio la mujer terminó medio desnuda luego de comer una manzana, mientras revoleaba la pija de plástico, una cabeza de chancho y recibía espuma de carnaval del lado de Pocavida. La sensación fue que más allá que Pocavida sea un provocador nato hay otras cosas más interesantes dentro de la agenda actual para subvertir que la postura feminista. Tal vez uno no está acostumbrado a este tipo de performances pero pareció muy desconectada tanto de lo que sucede en la actualidad como de lo que luego sería el show. Más que una provocación, la performance resultó decadente. Tal vez ese haya sido el objetivo y nosotros no la hayamos entendido.

¿Están preparados para escuchar la música que libera las fieras? Fue la pregunta que el mismo Pocavida hizo para dar paso a Dwarves quienes además del mencionado Olivieri  incluyó a Black Dahlia en voces, Hunter Martinez (Decent Criminal) en batería y Marc Diamonds (Motochrist, Mondo Generator, Nick Oliveri band) en guitarra, una formación que después de interminables idas y vueltas (recordemos que la banda es más bien un proyecto colectivo y para divertirse) viene siendo una formación reconocible en el último tiempo.

En este contexto durante ¡25 temas y en una hora! El cuarteto no hizo más que escupir cada una de sus canciones sin descanso y en este punto la presencia de Olivieri fue una fuente de energía sin límites, para una banda que hace de los excesos su fuente de energía. Si bien la batería de Martinez marcó el ritmo a lo largo de la noche (no por nada es el más joven del grupo) mucho del caos sonoro pasó por el bajo distorsionado del ex Kyuss bastante cómodo con la idea de tocar frenéticamente y gritar como un condenado detrás del micrófono. El contraste con la postura estática de Diamonds (tal vez el punto más flojo de la banda) fue evidente. A lo largo de la noche el guitarrista estuvo en su propio mundo y jamás conectó con la energía de las canciones al punto que se limitó a tirar acordes abiertos y algunos efectos de guitarra que frecuentemente quedaron por debajo de la mezcla general. Tal vez otro guitarrista con más despliegue escénico podría complementarlo. A juzgar por lo visto en vivo, se hace necesario.

Lo de Black Dahlia fue un caso aparte. Se lo nota entrado en años y por eso su despliegue es mucho menos frenético que lo que se puede ver en algunos viejos videos que rondan en la web. Su manera de cantar por momentos se emparenta con el hardcore (también sus movimientos en el escenario) y por momentos con un punk no tan gritado como uno podría esperar. Durante la primera parte del show se limitó a hablar poco algo que cambió luego de las rockeras  “Take Back The Night” y “Forget Me Not” que de alguna manera iniciaron la segunda mitad del show. Después de esas canciones y tal vez esperando otra respuesta de un público que estaba lejos de llenar The Roxy, empezó a intercalar canciones con comentarios irónicos respecto a la poca respuesta del público que recibía en el escenario. Tal vez acostumbrado a otro despliegue, se lo notó molesto, algo que ni siquiera inmuto a un público que en su mayoría había ido a verlos por curiosidad. Uno podría pensar que un lugar más chico como Club V podría haber solucionado esta cuestión. Difícil saberlo y difícil que haya otra posibilidad de comprobarlo.

“Fuck You Up and Get High” una de las cantadas por Olivieri con dientes apretados, dándole otro tipo de violencia a la banda, fue el inicio de la última parte del show que entre algunas otras bardeadas que resultaron graciosas (algún gesto para que el público sonría o mueva las manos por ejemplo) terminó con “Dominator”, “Unrepentant” y “We Must Have Blood” sin ningún tipo de bises. Cortinas cerradas y despedida austera para una noche donde público y banda fueron por dos caminos distintos. Después de todo, la idea era la de ver a Oliveri haciendo de las suyas en vivo. Sin deslumbrar Dwarves cumplió y eso tal vez sea la mejor conclusión de la noche.

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