Thrice en Uniclub: La fuerza de las canciones

Crónicas
Thrice en Uniclub: La fuerza de las canciones

Para los que no los conocen Thrice está dentro de lo que se conoce como post hardcore, un género que en argentina, sin ser masivo, tiene un público bastante seguidor y conocedor de un estilo que mezcla la furia primigenia con la melodía. Los californianos, tal vez son la síntesis perfecta de esta mezcla y su visita en Uniclub sirvió para dejarlo claro.

Desde el comienzo con “Hurricane” y “Silhouette” la propuesta fue clara. Lo primero para decir es que un público que no llegó a llenar el Uniclub tuvo una participación activa. Como pocas veces, las canciones fueron cantadas de punta a punta, lo que generó una linda intensidad durante toda la noche. Lo segundo es que la banda se dedicó a desgranar cada canción con una prolijidad admirable. Si bien uno asocia al hardcore con cierta, bien entendida, desprolijidad; de ninguna manera este puede ser el adjetivo para definir a los Californianos y de alguna manera las dos canciones que dieron inicio al show fueron bastante concretas con relación a este punto. La primera sonó épica y  melódica con un estribillo que tranquilamente puede remitir al espíritu adolescente; la segunda se sostuvo en un riff agresivo que derivó en la intervención del bajista Eddie Breckenridge con voces gritadas y guturales. Más tarde “Of Dust and Nations”  propuso una melodía casi progresiva mientras que “The Weight” se sostuvo en ritmos sincopados para construir un aire épico; dando cuenta de la diversidad que puede transitar la banda.

Lo cierto es que por detrás de toda está multiplicidad sonora (de momentos más melódicos y más agresivos) que estuvo perfectamente balanceada a lo largo del show; el cuarteto dejó en claro que en cada una de sus composiciones jamás resigna la idea de canción en el más amplio sentido de la palabra. “The Grey”, la única canción del disco que está a punto de ser lanzado, fue un ejemplo claro de esta cuestión. Aquí la figura del líder y alma máter Dustin Kensrue de gran trabajo vocal y buen aporte en la guitarra; cobró una fuerza melódica interesantísima al punto de llevar al sonido para el lado del post rock más melódico o incluso a cierto aire de pop rock de bandas como Muse. En este sentido su capacidad para interpretar canciones más pesadas como  “Firebreather” o “The Long Defeat” fue admirable, siempre sosteniendo por detrás de las capas sonoras una  línea clara que jamás deja  de transitar una melodía que puede ser dramática, melancólica, angustiante o liberadora según como se inserte en el contexto lírico de las canciones.

Con una banda eficiente y enganchada con la propuesta general (se podría destacar la labor de Riley Breckenridge siendo al mismo tiempo sutil y complejo a lo largo de las canciones, al igual que la presencia de Teppei Teranishi con la difícil tarea de desarrollar intensidades desde las guitarras);  la sensación luego del cierre con la fuerza de “The Artist In The Ambulance”, el punk rock adolescente “Deadbolt” y la intensidad de “The Earth Will Shake fue la de un show prolijo y contundente que sirvió tanto como para entender la diversidad sonora de la banda como para dejar contentos a los fanáticos. Si esa fue la idea, objetivo cumplido.

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