Satan Dealers en The Roxy: De amores prohibidos

Crónicas
Satan Dealers en The Roxy: De amores prohibidos
Texto: Roma Marcaletti | Fotos: Facebook Satan Dealers

Allá por Junio de 2017 SD subía por última vez al escenario para festejar los 10 años de la salida de uno de sus trabajos más reconocidos ¨El Ardor de los Perfumes Prohibidos¨ su primer disco cantado en castellano. Más de un año después, en septiembre de 2018, volvía a presentarse en The Roxy para demostrar que nada en ellos se había desvanecido. La ansiedad de volver a verlos se manifestaba como quien busca ese encuentro que produce felicidad y al mismo tiempo incertidumbre. En aquella noche la eternidad se hacía bella e intensa, y al retornar al rumbo de lo cotidiano, quedaba guardado el recuerdo en el alma, aun cuando la tristeza molestaba de a ratos.

Era una noche extraña, por esos días y aun hoy, la calle se bañaba de una ambigua tensa calma. En la fila que daba la vuelta en la esquina, la gente se apresuraba a tomar la cerveza de la mano y se frotaba las manos ansiosas por entrar. Único show del año, y por esa vez no pesaba la realidad oscura de no saber hasta cuándo el país iba a seguir su camino hasta el fondo del infierno. Logré entrar cuando en el aire estallaba “Nada tiene porque” (El ardor de los amores prohibidos, 2007) y me reí por dentro, era la canción perfecta dada las circunstancias. Los vi como si hubiera sido ayer, y en el pecho la misma sensación intacta.  Adrián Outeda, crudo y visceral, escupía palabras deLuces” (El ardor de los amores prohibidos, 2007) que el público recogía como propias entre gritos y humo. SeguíanI am not like you” (By my Side, 2001) y “Km de Papel” (La Eternidad en una hora, 2015)

Bajo el efecto de los riffs agresivos de “¡Black Hunter, White Hunted” (himno clásico del primer disco The Brightest View, 2003) la noche huérfana se perdía en un antro cualquiera de Capital, llena de personas que se vestían de ella y se dejaban oscurecer bajo historias que de ajenas se volvían propias.  “Hay muchos vivos acá, sacaron las anticipadas antes que el dólar…” la voz rota de Outeda hacía reír al público, mientras casi indiferente a la reacción arrancaba con “Psychotic Pill” (By My Side, 2010) y “No hay Amigos en este tren” (El ardor de los Perfumes Prohibidos, 2007). Finalmente la bronca escondida estalla cuando “¿Ya se van?” (La Eternidad en una hora, 2015) se convierte en una sola voz, mientras a espaldas de la banda la pantalla sentencia: Macri repudiamos tu gobierno. Para el clásico siguiente el cantante de SD invita a Sebastián Caseres para tocar “Madre” (El Ardor de los Perfumes Prohibidos, 2007). Mientras suenan los clásicos: “Dressed with no shoes” y “Circle is not round” (Roaming Songs, 2002), “No afines puntería” (El ardor de los perfumes prohibidos, 2007), “Marea Alta” (Canciones para despertar, 2012) y “Me tapa el aire” (El ardor de los perfumes prohibidos, 2007); el ambiente se vuelve cada vez más salvaje más cuando los solos de Martin Pinheiro y Vito Rey se hacen eco rompiendo como un huracán el aire y el tiempo perdido.

Entrada la noche mientras las fuerzas se iban desvaneciendo, no así la felicidad.“El tentempié” (La eternidad en una hora, 2015), “Hombre en su memoria” y “Detrás del sol” (Canciones para despertar, 2012), “Oscuros Muros” (La eternidad en una hora, 2015), “How Hard is to fix (The Brightest View, 2010) y “Se paraliza en mi” (El ardor de los perfumes prohibidos) coronaron el show. El resultado fue una marea de canciones versátiles con una pizca de romanticismo perdido y oscuro, como de un amante roto y devorado por la inercia de aquel mismo dolor. Esto demuestra que SD no es solo un pilar fundamental del hardcore punk under, de la idea clave del desertar, de quedarse al margen y salirse de la norma, sino que además son una banda que refleja carisma y muchísima sensibilidad. Un escape inconsciente a experiencia personal que se hace letra, al grito que se hace protesta y una banda que se convierte en un hito.