Pez en Ultrabar: La necesidad de una nueva idea de rock.

Crónicas
Pez en Ultrabar: La necesidad de una nueva idea de rock.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Es evidente que el principal desafío para Pez en esta nueva etapa es recomponer la relación con su público. También es evidente que algo se quebró y en este sentido la diferencia de convocatoria es un indicio que mucho de ese público que llenaba lugares para más de mil personas, hoy no elige encontrarse con las canciones de la banda. El resultado concreto fue que la fecha programada para un lugar de alrededor de 600 personas (Palermo Club) debió ser trasladado sin ningún motivo concreto a Ultrabar un lugar que colmado ronda las doscientas personas

La gran incógnita de la noche pasaba por si la banda iba a hacer alguna otra mención explícita a las acusaciones de abuso que primero recayeron sobre Franco Salvador y más tarde sobre Ariel Minimal. El grupo eligió no hacer ningún tipo de mención explícita al tema más allá de que uno puede hacer una lectura implícita (La frase de Minimal “Ahora es Pez para pocos” tuvo que ver con eso) y que las canciones, si uno hace una lectura fina, sirven para dejar en claro algún tipo de posicionamiento. Quizá el público que no estuvo en el show puede llegar a interpretar este gesto como una manera de no afrontar lo sucedido. La sensación es que Pez como grupo considera que los comunicados realizados vía redes sociales dan cuenta de lo que piensan y que ese es el ámbito para dar cuenta de sus argumentos y pedidos de disculpas. Otra cosa que podría pensarse  es que la gente que estuvo en el show, da crédito a la posibilidad de que de que de aquí en más todas aquellas prácticas y conductas en las que el grupo actuó mal puedan ser modificadas. Ese tal vez sea el punto de acuerdo y lo que los convoca. Desde aquí queremos creer que ninguno ni ninguna de los que estuvieron en el show avalan supuestas situaciones de abuso ni tampoco la reproducción de conductas machistas dentro del rock. Al menos para nosotros la cosa va por otro lado.

Más allá de esto es lógico que haya personas que no den crédito a explicaciones y pedidos de disculpas y por eso no sorprendió que haya habido un escrache en la puerta antes y después del show. Si, fue sorpresivo el nivel de agresividad y violencia frente a quienes fueron a ver a la banda. La pregunta para nosotros es si hay otras maneras de manifestar estas cuestiones más allá de que cada quien elija como dar cuenta de su descontento o su decepción.

A lo largo del show que tuvo como principal inconveniente que el escenario de UltraBar esté a la altura del piso (lo que según la ubicación no permitía ver muy bien) el cuarteto fue recorriendo los puntos más interesantes de su discografía haciendo énfasis en “Pez tres” que este año cumple 20 años y que según dijo el mismo Minimal tendrá una “edición especial en vinilo de trescientas unidades”.  No pareció casual que el inicio fuera con “Fuerza” (una alegoría sobre la toma de decisiones),  “Pelea del horror” (que habla de la luchar contra la realidad que le toca a vivir a cada uno con una obvia mención a la actualidad política) y “Los días poderosos” (que relata melancólicamente como la vida tiene momentos imprevisibles). Cada cual puede ser tomada como une especia de conclusión o sensación sobre todo lo que vino pasando. En este sentido junto a “Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar” generaron un interesante enganche para un público expectante sobre el posible desenvolvimiento sonoro del grupo. En este punto esta versión de Pez hizo más énfasis en mla potencia rockera que en  generar un ambiente de zapada por lo que la guitarra de Minimal siempre estuvo bien arriba en la mezcla. Las versiones casi unidas de “¡Vamos!”, “Para las almas sensibles” y “Gala” terminaron de confirmar algo que fue una constante en la noche, la idea de que las canciones suenen como de manera enganchada casi sin descanso. Más allá de algún acople molesto, la idea resultó satisfactoria más si tenemos en cuenta que la cercanía con el público generó cierta energía de ida y vuelta que fue creciendo a lo largo del show.

El recorrido de “Pez Tres” (primer disco con Fósforo García en el bajo) empezó al igual que el disco con “Ahogarme” pero luego generó un camino particular. Así pasaron “El desengaño”, “Y la calma”, “El fútbol por lo menos les enciende el alma”, “El cuerpo es un momento”, “Siesta”, “Tapas de discos y pósters de la Pelo” y finalizó con “Miedo” y “Yalumbraba” casi unidas. Escuchar las canciones sirvió para entender como el grupo fue trasformando su sonido al punto de que del sonido rabioso y crudo que caracteriza aquel disco, casi no tiene protagonismo. Entonces estas canciones parecen literalmente otras después de veinte años, por lo que es interesante disfrutar de versiones de “El fútbol…” o de “El cuerpo…” o “Yalumbraba” que son bastante distintas de las originales pero que conservan esa impronta melódica, por momentos jazzera, blusera y progresiva que siempre acompañó a la banda. En este punto mucho de la transformación pasa por el aporte de Juan Ravioli desde los teclados, sintetizadores, voces y guitarras; demostrando su capacidad para retomar aquellas canciones en las que no fue parte del proceso de composición y hacerlas suyas a través de arreglos y atmósferas nuevas.

La última parte parte del show dio inicio con dos canciones nuevas “Por amor” y “Arte Arcaico” que parecen seguir la lógica cancionera y de “Rock Nacional” (más la primera que la segunda en donde hay algún riff un poco más pesado) algo que ya venía insinuándose en las últimas grabaciones del grupo. Enseguida Mimi Maura y Sergio Rotman fueron invitados para participar en un par de canciones. La primera tuvo al dúo mostrando una gran versión de “Noche románticas en sótanos húmedos” una canción que Ariel Minimal aportó cuando era parte de ellos en El Siempreterno. Luego, solo Mimi fue parte de una versión de “El almaherida” de Flopamanzaminimal que tal vez sintió la falta de un ambiente más íntimo para encontrar más color y sutileza.

El cierre sin bises por una cuestión de tiempo tuvo entre otras, la oscuridad de “Craneos”, la potencia cuasi stoner de “Último acto” y dos canciones que sirvieron como una declaración de principios equivalente a las que mencionamos al principio. Por un lado “Rompe el alba/Lo que se ve no es real” dejó en claro que todavía la banda se siente convocada por aquello que los une desde hace un largo tiempo. “Introducción declaración adivinanza” conocida popularmente como “Malambo” dejó sonado la frase “Voy a morir de viejo, no voy a estar zarpado, no tengo nada que ver con tu idea del rock” casi como un mantra que sirve para definir la actualidad Pez. En una argentina que ha cambiado, el compromiso como varones debe ser el de deconstruir nuestras propias prácticas y el rock debe ser parte de ese proceso. Es una necesidad concreta de un aquí y un ahora. A fuerza de lucha y militancia la mujer ha logrado visibilizar su voz, sus reclamos y su lucha. Necesitamos de aquí en más que haya una nueva idea de rock. Ese es el principal desafío para que de aquí en más las cosas verdaderamente cambien. Veremos qué sucede.

 

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