Celebrating David Bowie en Museum: Una linda noche de celebración

Crónicas
Celebrating David Bowie en Museum: Una linda noche de celebración
Texto: Carlos Noro | Fotos: Chechu Dalla Cia

En momentos donde la proliferación de propuestas tributo y la idea de revisitar el pasado parece ser el camino para varios, a priori meterse con la figura de David Bowie (tal vez la gran figura de la vanguardia musical de nuestra era) parecía una tarea difícil. El desafío y la propuesta era clara: celebrar su legado que aún sigue vigente en el imaginario musical de la actualidad, sin caer en la parodia ni en lo obvio. De eso ser trató la inusualmente fría noche de Sábado en Museum.

En este sentido la presencia de Adrian Belew como una especie de director de orquesta fue la gran garantía de la calidad del producto final. Con dos obstrucciones claras (que los músicos que participen hayan tocado con el camaleón o que hayan tenido algún tipo de contacto con él  ) la presencia de alguien con un cv que incluye haber compartido escenario con King Crimson, Frank Zappa, Talking Heads y que fue parte de la banda de Bowie tanto en estudio como en vivo, terminó de dar la garantía de calidad necesaria para que todo suceda en los cánones esperados. Si a esto le sumamos que la banda de la casa estuvo comandada por una impecable Angelo Budini (músico que entre otros acompañando a Sting) la gran virtud durante la noche fue la de construir interesantes y distintivas versiones de las canciones más representativas sin querer reproducir la impronta de Bowie. Un gran desafío teniendo en cuenta el legado del inglés para varias generaciones.

Inteligentemente, las canciones del duque blanco fueron tomando forma a través de la voz y la interpretación de distintas voces que fueron intercalándose a lo largo del set. El cantante de Fishbone, Angelo Moore fue el encargado de mostrar la impronta más teatral y performática de la noche. A través de distintos trajes (algunos más payasescos y otros que citaron puntualmente a distintos momentos de la carrera de Bowie) propuso una performance energética, visceral y física al punto de que se arrojó en varios momentos hacia el público para dejarse llevar por sus manos o simplemente cantar rodeado de la gente. Desde el punto de vista vocal, mostró un caudal  y una versatilidad interesante que en ningún momento trató de emular ni el tono ni el color vocal del duque blanco pero que encontró un lugar cómodo en las canciones. En este contexto, durante las canciones en las que participó, una banda preocupada por elaborar versiones prolijas y respetuosas, se dejó atravesar por el trasfondo rockero propuesto por el morocho. De esta manera canciones como “Moonage Daydream”, “Space Oddity”, “Ziggy Stardust” , “Suffragette City” y la icónica “Rebel Rebel” entre otras, se vieron afectadas para bien por el despliegue vital del actual Fishbone quien incluso tuvo la sutileza de sumar al Theremin en varias de ellas construyendo versiones atmosféricas, rockeras y viajeras.

Una segunda propuesta vocal vino por el lado de la interacción del ya mencionado Bundini y del australiano Paul Dempsey quien guitarra acústica en mano, propuso transitar por los momentos más melódicos y sensibles de la discografía del inglés con la notable excepción “Modern Love”, uno de los temas más genuinamente pop de la carrera del inglés en la que la intensa versión hizo bailar a todo el mundo. Si hablamos de los momentos más sensibles, su aporte cobró brillo en “Life on Mars?”, “Five Years”, “Rock 'n' Roll Suicide” (cantada a viva voz por los presentes) y tuvo forma definitiva en “The Man Who Sold The World” que en su momento tuvo segunda vida gracias al unplugged de Nirvana. En algún punto en contraste con el despliegue de Angelo Moore fue evidente y estuvo bueno que así sea porque generó un subibaja de intensidades más que interesante.

En el caso de Belew la sensación fue que en los momentos en los que estuvo en el escenario, la banda creció a nivel interpretativo y experimental. Variando entre su labor como cantante y guitarrista, la sensación fue que él es uno de los que más disfruta de todo esto que está sucediendo. Entonces si bien en la primer parte se dio el lujo de construir grandes versiones de “Fame” y “Starman”, fue en la última parte del show en donde dio rienda suelta a toda la impronta experimental que puede generar con su guitarra. Incluso se dio el gusto de realizar una intensa versión de “Pretty Pink Rose” canción de su disco solista “Young Lions” en donde Bowie aportó su voz mezclada con intensas y futuristas versiones de “Sound andVision”, “D.J. / Boys Keep Swinging” y “Sons of the Silent Age” entre otras, dando la pauta de su capacidad de generar sonoridades y colores innovadores desde su guitarras.

Lo concreto fue que en este contexto de alegría y celebración, la melancolía fue dejada de lado y reemplazada por un estado de alegría contegioso. “Heroes” y su épica letra “podemos ser héroes, sólo por un día” con toda la banda sobre el escenario fue el cierre para una jornada en el que la figura del duque blanco fue revisitada con respeto y orgullo. Despedidas con sonrisas y sensación de haber vivido una linda noche de celebración. No es poco para los tiempos que vivimos.

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