Helloween, Arch Enemy y Kreator en el Luna Park: Metaleros unidos

Crónicas
Helloween, Arch Enemy y Kreator en el Luna Park: Metaleros unidos
Texto: Carlos Noro

Las calabazas volvieron con acompañantes y confirmaron las virtudes de su espectáculo.

Hace casi un año un Luna Park lleno vivió un sueño que por un tiempo parecía difícil de repetir: ver a Helloween con una formación extensa y con un show a la altura de las circunstancias con una conclusión inapelable: fue el mejor show de las calabazas en nuestro país. Cierto también es que los alemanes mostraron un nivel de producción que hasta el momento no habían insinuado, tal vez esto explica la posibilidad de verlos de nuevo encabezando un mini festival con dos pesos pesados como soportes, Arch Enemy y sus coterráneos de Kreator, en una gira que abarcó gran parte de Sudamérica, Estados Unidos y el resto del mundo con similar éxito que en las primeras presentaciones.

Kreator y Arch Enemy: Nuevos aires.

Insólitamente Kreator es una de las figuritas difíciles para Argentina. Con pocas visitas y espaciadas (la última en el 2013) es difícil verlos en un show en solitario. Todo da a entender que se sienten cómodos dando shows cortos o que el formato de festival es una manera de mostrar lo que hacen y tal vez incorporar nuevo público. Lo cierto es que una considerable porción del Luna Park ya estaba presente cuando los alemanes empezaron su set con “Phantom Antichrist” incluso antes del horario estipulado. La primera sensación es que los dirigidos por Miland 'Mille' Petrozza sufrieron las cuestiones que suelen atravesar las bandas soportes incluso con agrupaciones con la historia de los germanos. Si bien el thrash alemán es uno de los estilos musicales donde la distorsión y la suciedad marcan el ánimo de las canciones, durante todo el set el sonido pareció luchar por encontrar el nivel de nitidez necesario para que por ejemplo canciones como “Civilization Colapse” o la genial “Violent Revolution”  puedan mostrar esa mezcla de agresividad y melodía que marca la última etapa del grupo. Precisamente llamó la atención que los alemanes eligieran para mostrarse a su público o al nuevo público que puede llegar a conocerlos en shows como estos,  un conjunto de canciones que casi en su totalidad respondieran a esta última etapa. Tal vez por esto una canción como “Phobia” del polémico “Outcast” más cercana a los viejos tiempos, fue festejada principalmente porque mostró una interesante síntesis entre velocidad y gancho. “Somos Kreator y ustedes son nuestras hordas”  fue la presentación de Millie antes de “Hordes of Chaos (A Necrologue for the Elite)”, una de las canciones de la última etapa que funciona de síntesis de la actualidad de Kreator: Entre la velocidad y contundencia de Jürgen 'Ventor' Reil  en batería, la efectividad  de Christian 'Speesy' Giesler en bajo y la solvencia de Sami Yli-Sirniö en guitarra el grupo construye un conjunto de canciones que muchas veces prefieren la melodía por sobre los momentos más extremos. Tal vez por eso, el cierre con “Pleasure to Kill” pareció una muestra gratuita de un pasado que, al menos esta vez, los alemanes han dejado de lado. Esperemos una vuelta que dé cuenta, en soledad, de lo que piensan ellos mismos de su historia.

La primera diferencia entre el show de Arch Enemy y el de Kreator, vino por el lado del escenario. La típica escenografía distópica que los de Mike Ammot suelen presentar (con banderas y simbología a los costados) se completó con dos gestos evidentes: por un lado a diferencia de los alemanes el sonido fue más fuerte. Por el otro todo el estadio se puso oscuro, algo que no había sucedido hasta el momento.

Así como Kreator hizo hincapié en la última etapa de la banda, AE también le dio una presencia excluyente a “Will to Power” su último disco presentando cuatro canciones “First Day in Hell”, “The Eagle Flies Alone”, “The Race”, “The World Is Yours” y sumando tres del anterior “War Eternal”, “As the Pages Burn”, “You Will Know My Name” y la que da nombre al disco, dentro de las diez canciones que sonaron durante todo el set en un claro gesto de reivindicación respecto a la última etapa del grupo.

Si bien dijimos que AE sonó más fuerte, esto no quiere decir que la mezcla haya aumentado en nitidez por lo que  muchas de las virtudes del grupo se vieron afectadas. Si bien la banda tiene una propuesta extrema, esa misma propuesta es edulcorada en el buen sentido de la palabra, por los aportes melódicos de Michael Amott  y Jeff Loomis desde las violas con un interesante aporte melódico y por momentos progresivo. El problema es que por momentos estos aportes fueron difíciles de percibir. Con el bajo de Sharlee D'Angelo y el doble bombo de Daniel Erlandsson bien arriba en la mezcla mucha de esa intención melódica quedó perdida y con ello varios de los puntos más interesantes del grupo.

Alissa White-Gluz por su parte también sufrió algunos inconvenientes sonoros a la hora de interpretar sus fraseos más guturales. Sin embargo mucho de lo bueno que sucedió en el set vino gracias a su despliegue enérgico y arengador dando la pauta de que su aporte para que el grupo combata cierto estatismo en escena es definitorio. Se fueron aplaudidos por quienes fueron a verlos y no mucho más que eso. Tal vez si hubieran podido ajustar algo más las perillas podrían haber sumado algunos nuevos interesados. Seguramente volverán por revancha.

Helloween: Kai Hansen y su ballet

Sabemos que los alemanes quieren por sobre todo divertirse, entonces no es casual que comenzaran el show con la irónica (para los fans del metal) “Let Me Entertain You” de Robbie Williams a modo de anuncio no oficial del comienzo del show. A partir de ahí las calabazas trajeron un show que para quienes estuvimos el año pasado sirvió para rememorar mucho de lo bueno que sucedió (el comienzo con “Halloween” fue uno de esos momentos mostrando una interacción entre Andi Deris y Michael Kiske aún mejor que la del año pasado), la melódica “Power” fue otro momento superlativo, al igual que el solo a tres violas en “Dr. Stein” demostrando  la buena onda entre  Michael Weikath, Sascha Gerstner y el enorme Kai Hansen.

Hablamos del enorme Kai Hansen porque sin lugar a dudas su protagonismo en este show (que en general tuvo menos canciones que el del año pasado) fue mucho más evidente por varios motivos. Por un lado fue capaz de sostener con maestría la ejecución de las canciones, por el otro cuando le tocó hacer su propio medley, incluyendo “Starlight / Ride the Sky / Judas” y terminando con “Heavy Metal (Is the Law)” demostró estar aún mejor vocalmente que la vez anterior. La banda supo contagiarse por esto, al punto que el bajo de Markus Grosskopf fue protagonista excluyente sin que el ruludo dejara de sonreír jocosamente como es su costumbre.

La gran sorpresa de la noche vino por el lado de la inclusión “March Of Time” en la que Kiske fue presentado por Andi Deris como “el hijo perdido”. Si bien el pelado no llegó a la exigencia vocal de la canción, logró una versión conmovedora sostenida en la propuesta instrumental de la canción y en la valentía de incorporarla al set. Un poco más polémica fue la incorporación de “Pumpkins United”, una canción nueva que no dice demasiado, pero seguramente abra el juego a un futuro disco conjunto, eso tal vez justifique su presentación en vivo.

Sin muchas modificaciones en cuanto a lo visual (las animaciones fueron similares pero aparecieron en menor cantidad) tal vez otros de los ganadores de la noche haya sido Dani Löble quien incluso en su solo de batería que revivió una batalla virtual frente al histórico baterista de la banda Ingo Schwichtenberg (quien se suicidó en 1995) logró sorprender. En el resto de las canciones se lo vio concentrado y preciso algo no menor en el contexto de un set hiper exigente en cuanto a ritmos y climas.

El cierre de la noche, con “Future World” y “I Want Out” (antes había sonado solo un fragmento de “Keepers Of The Seven Keys” una diferencia sustancial con el set anterior en el que la canción fue interpretada de punta a punta) generó aplausos generosos y abrió la esperanza para que un futuro inmediato los alemanes vuelvan a traer su set con nuevas canciones y nuevos clásicos. Material hay de sobra  por lo que esperamos que sigan descubriendo sus gemas. Los esperamos.