Earthless, Poseidotica y Güacho: El viaje hacia ninguna parte

Crónicas
Earthless, Poseidotica y Güacho: El viaje hacia ninguna parte
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Earthless demostró que el stoner y el rock valvular tiene mucho para decir. Los dos exponentes locales terminaron de concretar una noche para el recuerdo.

Si bien Guacho y Poseidotica fueron nombrados como soportes, a esta altura es injusto quitarles el protagonismo de una noche donde los sonidos valvulares, psicodélicos y pesados estuvieron presentes en distintas dimensiones. Los platenses siguen reafirmando que son una de las bandas más interesantes de la actualidad principalmente porque han logrado una interesantísima interacción entre una faceta más colgada y lisérgica que contrasta para bien con algunas líricas de contenido social  y de cierta trama existencialista. La gran novedad, al menos por este show fue la incorporación de Juan Marcos Borba ex Sutrah en guitarras, lo que le da al ya por si contundente tridente sostenido por Hernan Torres en Batería, Joaquin Castillo en Bajo y Lisandro Castillo en Guitarra; aún más contundencia. Dos canciones son muestra de esto que decimos. Por un lado “El hambre y la sed” (una lectura descarnada de la vida en la calle) y por el otro “Blus para un planeta rojo” (una lisérgica visión de la ausencia). Gran show con excelente sonido. Bien por ellos.

“Vamos a hacer una lista corta y frenética” dijo Martin Rodriguez promediando un set en el que Posei respetó la frase a rajatabla. Desde “La Distancia” hasta “Videogame” el cuarteto mostró su versión más acelerada en medio de una serie de proyecciones que proponían viajes tanto por el subconsciente como por el espacio exterior. Lo cierto es que la banda jamás falla. Para los que nos los conocen siempre sorprenden y para quienes la vienen siguiendo siempre termina siendo un buen momento. La sensación también es que pueden tocar cualquier tema de su discografía en cualquier momento y en cualquier orden sin perder efectividad. Tal vez por eso “Aeroruta” dedicada a Pato Larralde, esta vez fue uno de los que más resaltó. Mañana no sabemos qué puede pasar y eso tal vez sea lo más interesante del cuarteto: sus posibilidades son infinitas.

La sensación  que uno tiene al ver a Earthless en escena es que están en estado de jam permanente y no es descabellado pensar que tal vez sea así. Con una formación particular, a Isaiah Mitchell en guitarras y voces y Mario Rubalcaba en batería debió sumarse el brasilero  Rodrigo Toscano de Psilocibina en reemplazo del bajista Mike Eginton quien se descompuso en México y debió dejar el tour. Lo interesante de todo esto es que la banda mostró tal nivel de relajación y de feeling respecto a lo que sucedió en escena que esta circunstancia jamás se hizo evidente de forma negativa. Con un sonido estruendoso, desde el minuto cero, el trío busco hacer honor a su nombre y proponernos un viaje que nos invite a dejar la tierra y transitar otros estados. Eso tal vez sea la mejor manera de definir los veinte minutos que duró la inicial “Uluru rock”, un verdadero frenesí instrumental que invitó a los presentes a enfocar distintos puntos de atención: uno se enganchaba con la guitarra y podía percibir sus climas bluseros, rockeros, psicodélicos y pesados; si enfocaba en la batería podía ver como tomaba protagonismo y por momentos guiaba las canciones; si el énfasis estaba por el lado del bajo sucedía algo similar pero con una función clara: amalgamar con maestría los riffs serpenteantes, disonantes y siempre libres. Tal vez por eso no es descabellado afirmar que el grupo cobró verdaderamente vuelo cuando hizo hincapié en su faceta instrumental reproduciendo de distintas maneras la intensidad sonora de las que hablamos. “Flower Travelin Man” y “Volt rush” pueden ser ejemplos de esto que decimos pero no son los únicos. Cualquiera de las canciones que durante una hora coparon el ambiente fue única, contundente y pesada. Tal vez por eso “Communication Breakdown”  de L.Z. no sonó pretenciosa a pesar de haber sido reinventada en medio de acoples, riffs y recovecos interminables. Gran debut y seguramente vuelta asegurada.

, , ,