Max & Igor Cavalera en el Teatro Flores: Hermanos en armas

Crónicas
Max & Igor Cavalera en el Teatro Flores: Hermanos en armas
Texto: Facundo Llano | Fotos: Silvana Morsenti

Durante 35 años de carrera, es difícil saber cuántas veces Max Cavalera pisó suelo argentino. Con tanta historia y una obra tan prolífica, es difícil mantener al publico atento todo el tiempo, pero si algo sabe el brasilero de rastas, es reinventarse. Luego de no hablarse por diez años, la reunión de Max con su hermano Igor, bajo el nombre de Cavalera Conspiracy, dejó más postales emotivas que música inspirada. Y ante un mercado que demanda nostalgia, la idea de salir a tocar las viejas canciones de Sepultura suena lógico.

Con una primera gira de buena aceptación tocando “Roots” de forma íntegra, los hermanos pegan un salto en el tiempo, yendo para atrás, salteándose “Chaos AD” y haciendo un combo de “Beneath the remains” y “Arise”, tal vez los dos discos mas extremos de su catálogo. A pesar de la turbulencia económica y el aluvión reciente de visitas, el Teatro Flores está lleno, superando ampliamente la convocatoria de su anterior visita.

Desde el comienzo con “Beneath the remains” nos damos cuenta de algo; hoy por hoy esta es la música que a Max le gusta escuchar y tocar y es en donde se siente mas cómodo. El sentimiento vieja escuela lo posee; corre, grita, transpira y en “Inner self” parece querer meterse entre el público. La gente responde gritando el nombre del grupo que los hizo famosos, a lo que el cantante retruca: “Este es el verdadero Sepultura”. Y podría tener razón, no solo por contar con los dos miembros fundadores, sino por el repertorio escogido, mas brutal, mas machacante, mas vieja escuela, como lo habían soñado de chicos. El condimento de una noche como esta es poder escuchar gemas perdidas como “Slaves of pain” o “Primitive future” que tal vez por no ser hits o clásicos, se van perdiendo en el tiempo.



Cuando la lista de temas se centra en “Arise”, el protagonismo cambia y es Igor el que toma la delantera. No es casualidad que justo en este momento, el sonido de la batería aumente para dejar que sea ese instrumento el que lleve las canciones. Ni tan brutal como “Beneath de remains” ni tan melódico como “Roots”, “Arise” es el punto medio donde el percusionista hoy queda mejor parado. Lejos de la maratón física que implica la primer parte del show, “Dead embryonic cells” o “Desperate cry” le dan un necesario aire fresco al show y potencia su efectividad. Y entre el público, es claro que hay una mayor respuesta hacia las canciones de este disco. Es que sin sacarle merito a “Beneath the remains”, es en “Arise” donde Sepultura realmente certifica lo que luego los convertiría en mega estrellas.

Hacia el final, la cosa se relaja con los covers de “Orgasmatron” de Motorhead y “I believe in miracles” de Ramones, que absolutamente todos cantan, sin importar que hoy sea una noche de death metal.

Paradójicamente el tramo final es lo más flojo del show. “Refuse/Resist” y “Roots bloody roots” suenan desprolijas y con el cansancio de haberlas tocado miles de veces con cada proyecto. En una noche estrictamente brutal, esas canciones parecen puestas por obligación y se nota. Para cerrar el telon, eligen un innecesario medley con “Beneath the remains”, “Arise” y “Dead embryonic cells”, tres canciones que ya habían sonado antes y en forma completa.



Entonces ¿fue como estar en la presentación de “Arise” en la Federación de box? No, ni de lejos y es obvio que jamás lo será; ni los Cavalera ni el actual Sepultura tienen 20 años como para entregar ese nivel de performance y es ridículo pedir algo así, pero después de ver a ambos tantos años y bajo diferentes condiciones podemos afirmar esto; los Cavalera se quedaron con la brutalidad, Andreas Kisser y Paulo Jr con la musicalidad. Depende de cada uno que elegir. Y seguir preguntándonos qué pasaría si se volvieran a juntar.

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