Adicta en el Nd Teatro: Solo importan las canciones

Crónicas
Adicta en el Nd Teatro: Solo importan las canciones
Texto: Facu Llano | Fotos: Facebook Adicta

“La gente me decía que quería volver a escuchar esas canciones” nos contaba Rudie Martinez cuando le preguntábamos las razones de la vuelta de Adicta. Tiene sentido, ya que, antes que nada, Adicta fue una banda de canciones. Hoy el teatro está poblado por ese publico singular que siempre tuvo la banda, un par de años mas grandes, con sus parejas (Que tal vez conocieron en un show del grupo), con una sorprendente cantidad de niños acompañándolos, pero con la misma sensibilidad y espíritu orgullosamente freak.

Se abre el telón y “Poco a poco” marca el comienzo del show. Pasan pocos segundos hasta que el público se levanta y se acerca al escenario para bailar. Algunos hábitos son difíciles de matar. Con la incorporación de Loló Gasparini y Jerónimo Romero en voces, Rudie nos deja algo en claro; lo que importan son las canciones. No hay ningún ejercicio de nostalgia en recrear lo que fue la banda en su apogeo o reproducir el espíritu de una época. Esta es una nueva banda que interpreta el repertorio que les pertenece.

Adrián “Toto” Nievas era un cantante tan personal como único, por lo que no tiene sentido buscar alguien que se le parezca. El trabajo que hacen tanto Loló como Jerónimo es inyectarles nueva vida a las composiciones y eso sumado a una banda que visiblemente disfruta de volver a tocar, le da un aire mucho más rockero al show por lo que la delicadeza de sus discos se transforma en contundencia.

Loló se destaca en la interpretación de las canciones que requieren mas clima, como lo pueden ser “Beta” o “Esquimal”, mientras que Jerónimo lo hace en momentos más intensos como “Nuevo rock” o “No basta”. Y entre los dos se reparten la tarea en rescatar y reestructurar canciones algo olvidadas del catalogo como “Nos dañas” o “Vidrios”, en versiones muy superiores a las de estudio.

El repertorio se concentra en los primeros tres discos, indudablemente el periodo de mayor repercusión de la banda. Clásicos como “Tu mal” o “Soy animal” se mezclan con gemas como “La noche” o “Mediodía” donde incorporan a Fernando Nale como invitado. Tal vez como el disco “Cátedras” marca el principio del fin para el grupo, los músicos no le guarden tanta estima, aun así, en los últimos años de Adicta encontramos algunas de sus mejores canciones como “Hablando al vacío” o “Love me”, que seria un pecado dejar de lado solo por no haber tenido la repercusión esperada.

Durante las dos horas del espectáculo no encontramos baches. Lejos de la solemnidad que puedan mostrar en sus discos, el show sigue manteniendo ese caos y vertigo que siempre denotaron; cierta impredecibilidad artística que los hizo muy pop para el rock y muy rockeros para el pop. Adicta habita en su mundo y eso genera la incondicionalidad en su público. Cuando cantan “Perderlo todo” no hay ataduras entre la gente, es emoción en estado puro. 

Esta es la parte personal del relato. Fui fan del grupo desde sus comienzos hasta el final. Estaba negado a ver este regreso ya que la idea de Adicta sin Toto me era muy difícil de concebir. Tal vez sea la emoción del momento, pero como bien marcaba Rudie, este show no se trata de una persona, sino de las canciones que nos dejaron. Entré con dudas, ahora no puedo esperar a que toquen de vuelta.