Sauron en El Teatrito: Ojos oscuros para comprender la realidad

Crónicas
Sauron en El Teatrito: Ojos oscuros para comprender la realidad
Texto: Marcos Bentarcourt | Fotos: José Becerra

Además de presentar enteramente el nuevo disco, Los Ojos Del Cuadro (Nuestra particular forma de ver las cosas), Sauron aprovechó para repasar el resto de su discografía con el liderazgo del siempre histriónico Pato Larralde, quién se mostró eternamente agradecido ante un público que no paró de corear y cantar con él.

Queríamos hacer un disco feliz, pero no pudimos. No se por qué. Tal vez sea por el clima actual, lanzó irónicamente el Pato Larralde el sábado en El Teatrito, durante la presentación del nuevo disco, Los Ojos Del Cuadro. Pero antes de exponer la nueva obra por completo, los señores oscuros se dieron el lujo de esgrimir sus más grandes no éxitos, en términos del barbudo vocalista, en un show que, si bien estaba pactado para las 12 de la medianoche y terminó empezando 1 hora y cuarto más tarde, realmente devolvió con creces el tiempo de espera.    

Con el telón rojo del escenario cerrado, se empezó a escuchar el tema encargado de hacer los honores, “Los Pensadores Del Llanto”. Esta pieza, la más extensa de toda la discografía, empezó generando una gran expectativa gracias a su tono distorsionado pero armonioso, hasta que los cuatro artistas se descubrieron al grito de su líder: el espanto se asusta de mí y saludo como si nada. En seguida, la noche se caldeó con el riff inicial de “Mis Demonios” y así dar a lugar al pesado “La Mueca Del Dominante” y luego al veloz “Niño Lobo”. La fiesta había comenzado y, a esta altura, al público podía vérselo amontonado contra el escenario y agitando las cabezas en un lugar ya lleno por la mitad. Atrás de todo y con una campera de cuero roja, un anterior miembro de Sauron observaba todo con atención y alegría, era Gabriel “Pit” Barrett, actual bajista de Asspera.

Los desgarradores gritos del Pato fueron los culpables de quebrar la noche con “El Color Que Cayó del Cielo” y los mismos reaparecieron, sin perder volumen, cortando el coreo de los concurrentes en el potente “Madura El Limón”. No faltó el acompañamiento de la gente tampoco en el dramático y oscuro “Cruces”, ni en el intenso y rabioso "Pus de León". Sauron eligió sabiamente cerrar esta primera etapa con el clásico “Humo Eléctrico”, pieza cantada a más no poder por un público que se quedó con ganas de más por el rápido advenimiento de un breve intervalo. Un amigo mío, de hace muchos años, me dijo una vez que la fiesta está en el baño, bromeó el Pato Larralde antes de que el telón se cerrara.

Un sonido tranquilo y atípico invitó a los dispersos a que se acercaran de vuelta al escenario. Se trataba de “Camino al Vitalla”, tema tocado únicamente con un sitar, instrumento de cuerda característico de la India y Pakistán. A continuación, llegó la segunda canción instrumental presente en este vinilo recién salido del horno. Fue de la mano de JB Larralde con su serena intrepretación de  “Solo en Temperley”. La creciente ansiedad de los espectadores producto de esta prolongada calma quedó apaciguada con la vuelta del conjunto entero al sonar la ganchera “A La Distancia”. Así, Los motores se fueron calentando de vuelta poco a poco con “Esos Tipos”, para luego permitir una aceleración furiosa y frenética comandada por “Ni La Huella” haciendo inminente el ¡olé, olé, olé, olé, Sauron, Sauron! de la multitud.

Al instante de finalizar “Mientras Tanto La Libertad”, el Pato Larralde hizo un llamado a la reflexión: confío en que ustedes van a saber utilizar la libertad porque la que tanta gente murió. Una vez José Larralde me dijo que la experiencia no sirve para nada, es un cuento. Lo que sirve es el conocimiento. En seguida la banda se ocupó de romper este tenso clima con el enérgico “El Mejor de los Océanos Posibles” y encadenar con u muy pegadizo “Un Frío Espeso”. Nadie pareció darse cuenta que ya casi todo el disco estaba terminado y que la despedida era inevitable  aunque,  para la suerte de todos, todavía quedaba un último cartucho de rock pesado. Ese fue el turno de  “Mis Méritos”, el cual dio el golpe de gracia que finalizó con una velada inolvidable tanto para Sauron con su nuevo hijo, Los Ojos Del Cuadro, como para los seguidores quienes recibieron al nuevo integrante de la familia con mucho amor. Gran noche para los cuatro jinetes.

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